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| viernes, 31 de julio de 2026 |
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El Gobierno va por la reelección sin balotaje
La Casa Rosada acelera negociaciones para suspender las PASO y apunta a ganar en primera vuelta en 2027, según fuentes oficiales.
El presidente Javier Milei encontró en la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central una causa que lo apasionó de manera poco habitual. Durante meses se sumergió en los detalles técnicos de una iniciativa que busca impedir que el Tesoro financie a los gobiernos de turno. Mantuvo decenas de reuniones y llamados con sus principales colaboradores económicos, y redactó personalmente el discurso que eligió para anunciarla en cadena nacional, un recurso que usó apenas once veces desde que asumió.
Quienes lo frecuentan en la Quinta de Olivos describen a un mandatario completamente absorbido por el proyecto. Uno de sus funcionarios más cercanos cuenta que, cuando intentó plantearle un tema urgente, tuvo que escuchar media hora al presidente hablar sobre la importancia de preservar el valor de la moneda antes de poder ir al punto. El mismo funcionario reconoce que la reforma del Banco Central no es precisamente un tema que despierte entusiasmo popular, pero la defiende como una necesidad estructural para terminar con lo que llaman el péndulo monetario argentino. Y admite que en algún momento la agenda deberá virar hacia cuestiones que afectan el bolsillo cotidiano de los sectores más vulnerables, algo que aparece sistemáticamente en los estudios de opinión.
Con el envío del texto al Congreso, la propuesta se suma a una lista extensa de iniciativas que esperan tratamiento legislativo: el Super RIGI, la Inocencia Fiscal II, la Inviolabilidad de la Propiedad Privada, el régimen de Zona Fría y un amplio paquete de desregulación que se viene elaborando desde el área de transformación del Estado. Pero todo ese andamiaje legislativo opera en paralelo a lo que hoy concentra la energía política del oficialismo: garantizar la reelección presidencial, y no de cualquier forma. La meta es ganar en primera vuelta.
La razón es concreta: un balotaje implica incertidumbre. Depende del humor social y del estado de la economía cotidiana en un momento que nadie puede anticipar con precisión. Alcanzar el 45% de los votos, o el 40% con diez puntos de ventaja sobre el segundo, es un objetivo exigente pero preferible a quedar expuesto a una segunda vuelta con final abierto.
En ese contexto cobra centralidad la reforma electoral y, en particular, la eliminación de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias. La lectura interna del Gobierno es que suprimir las PASO debilitaría a una oposición fragmentada y mejoraría las propias chances electorales. Sin embargo, la iniciativa genera resistencias incluso entre aliados y gobernadores dialoguistas.
Un mandatario provincial considerado cercano al oficialismo admite sin eufemismos que el Gobierno está urgido por asegurarse el triunfo del 24 de octubre y evitar depender de lo que pueda ocurrir en noviembre de 2027. Otro gobernador, de perfil más moderado, va más lejos: sostiene que eliminar definitivamente las PASO será prácticamente imposible para Milei y su hermana Karina, y advierte que prescindir de esa herramienta podría volverse en contra en el futuro.
Antes esas resistencias, la Mesa Política de la Casa Rosada ajustó la estrategia. En lugar de insistir con la eliminación definitiva del sistema de primarias, la propuesta que circula ahora es más acotada: suspenderlas para 2027, tal como ocurrió este año para las legislativas de medio término. El cambio de enfoque generó un efecto inmediato en las negociaciones. Según uno de los integrantes de ese espacio informal de conducción, la tensión bajó de manera notoria y el acuerdo para avanzar está, en sus propias palabras, setenta por ciento cocinado.
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