jueves, 30 de julio de 2026
 
     
Milei va por alianzas para frenar el péndulo

El Presidente anunciará una reforma del BCRA sin guiños al bolsillo. El Gobierno teje redes regionales y acuerdos con gobernadores para blindar el modelo.



Javier Milei se dirigirá esta noche a los argentinos a través de una cadena nacional para presentar su proyecto de reforma de la carta orgánica del Banco Central. El eje de la iniciativa apunta a eliminar el financiamiento del organismo al Tesoro y a poner candado definitivo a la emisión monetaria. Según trascendió desde el entorno presidencial, el discurso no incluirá ningún mensaje orientado a aliviar la situación económica de los sectores populares ni promesas de mejora en el poder adquisitivo en el corto plazo. Milei será el de siempre: técnico, ortodoxo y sin concesiones al relato del consumo. La decisión refleja una postura clara del oficialismo: profundizar el rumbo sin correcciones ni parches. En los despachos de la Casa Rosada reconocen que la pregunta por el bolsillo va a ser una constante durante los próximos años, y que constituirá la principal munición de la oposición de cara a las elecciones de 2027. Sin embargo, la respuesta oficial no pasa por medidas de reactivación sino por un argumento de paciencia: demostrar que el esfuerzo tiene sentido y que el plan necesita tiempo para madurar. Las proyecciones que manejan tanto en el Gobierno como en sectores de la oposición coinciden en que, dejando de lado los grandes motores exportadores como la energía, la minería y el agro, la recuperación del ingreso familiar será lenta y gradual. La perspectiva más optimista habla de salarios reales estables, lo que en términos prácticos significa una línea casi plana en el mediano plazo. Para la industria y el comercio minorista no se vislumbra un cambio sustancial. Pero mientras el modelo económico se consolida en el plano local, el Gobierno trabaja en paralelo en un esquema de alianzas que apunta a garantizar estabilidad política y proyección electoral. El mayor temor del oficialismo es el llamado péndulo argentino: ese ciclo histórico por el cual los proyectos transformadores terminan siendo revertidos por sus sucesores. En el frente internacional, la estrategia pasa por posicionar a Milei como el principal referente de la derecha latinoamericana y como el interlocutor privilegiado de Donald Trump en la región. Desde la cúpula del Gobierno impulsan la idea de una llamada ola azul conservadora que agrupe a los mandatarios de derecha electos en los países del corredor andino. En esa lista figuran nombres como Keiko Fujimori en Perú, Abelardo de la Espriella en Colombia, Daniel Noboa en Ecuador, Rodrigo Paz en Bolivia y José Antonio Kast en Chile. Milei aspira a encabezar ese bloque, considerándose el pionero ideológico del movimiento y el más cercano a la Casa Blanca. Al grupo podrían incorporarse otros líderes centroamericanos con afinidad ideológica, entre ellos Nayib Bukele de El Salvador, José Raúl Mulino de Panamá, Nasry Asfura de Honduras y Luis Abinader Corona de República Dominicana. El arquitecto silencioso de ese posicionamiento estratégico es el consultor Santiago Caputo, quien mantiene vínculos estrechos con las segundas líneas de varios de esos gobiernos. Caputo se reunió en Buenos Aires con Cristian Valenzuela, asesor central del candidato chileno Kast, y siguió de cerca el proceso electoral peruano, llegando incluso a mantener un encuentro en la Casa Rosada con el vicepresidente electo de ese país. En el plano doméstico, el esquema de alianzas con gobernadores provinciales también forma parte del plan para blindar la continuidad del proyecto libertario más allá de los vaivenes electorales.
   
     
 
 
 
 
 
 
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