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| miércoles, 29 de julio de 2026 |
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Docentes van al paro y al plan de lucha
CTERA para 24 horas el lunes 3 de agosto y los gremios de la CGT lanzan medidas alternativas por salarios y paritaria.
El mundo sindical docente vuelve a la ofensiva. Desde el próximo lunes, los trabajadores de la educación retomarán las protestas con dos frentes bien diferenciados pero un mismo reclamo de fondo: la falta de convocatoria a la Paritaria Nacional Docente y el congelamiento del salario mínimo del sector en 500 mil pesos desde hace un año.
Por un lado, la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina resolvió en congreso un paro nacional de 24 horas para el lunes 3 de agosto. La medida, impulsada por la conducción del gremio, apunta directamente contra lo que los sindicalistas denominan el ajuste que el Gobierno nacional viene aplicando sobre el sistema educativo. Entre los fundamentos del cese de actividades, la organización señaló el desfinanciamiento del sector, la caída del poder de compra de los sueldos docentes y el incumplimiento en la devolución del Fondo Nacional de Incentivo Docente, conocido como FONID, además de otros recursos nacionales destinados a la educación.
Los reclamos de esta central no se agotan en lo salarial. También exigen que se convoque con urgencia a la paritaria, que se restituya y pague de manera inmediata el FONID, y que se sancione una nueva ley de financiamiento educativo. A su vez, manifestaron su rechazo a una posible reforma jubilatoria y al proyecto oficial de Libertad Educativa, al tiempo que reclamaron mayor inversión en infraestructura, comedores escolares, becas, conectividad y programas socioeducativos.
Por otro lado, los gremios nucleados en la central obrera más grande del país optaron por un camino diferente. La Secretaría de Políticas Educativas de esa central sindical anunció un plan de lucha para todo el mes de agosto que no contempla paros. Las acciones previstas incluyen trabajo a reglamento, clases informativas para los alumnos sobre la situación que atraviesa la educación, intervenciones callejeras en esquinas céntricas para visibilizar los reclamos, distribución de volantes en distintos puntos del país y, como colofón del plan, una movilización hacia el Ministerio de Capital Humano o la Secretaría de Educación. El detalle completo de estas medidas se dará a conocer el lunes a las 14 horas en la sede de la central sindical ubicada en Azopardo 802.
Detrás de la decisión de evitar el paro hay un cálculo político y legal. La Ley de Modernización Laboral obliga a los servicios esenciales, categoría en la que fue incluida la educación, a garantizar un mínimo del 75 por ciento de actividad durante una huelga. Incumplir esa exigencia habilitaría a las autoridades a aplicar sanciones severas contra los trabajadores.
Si bien un juzgado laboral suspendió cautelarmente la declaración de esencialidad del servicio educativo mientras se tramita el proceso judicial iniciado por sindicatos del sector, la apelación presentada por el Gobierno logró mantener vigente esa restricción al derecho de huelga. En ese contexto, los gremios de la central obrera evaluaron que exponerse a un paro representaba un riesgo demasiado alto para los docentes.
El conflicto no surgió de la noche a la mañana. Venía latente desde antes del Mundial de Fútbol, período durante el cual se sostuvo una suerte de tregua informal. Pero con el torneo concluido y sin respuesta oficial a los reclamos del sector, la tensión volvió a escalar y se tradujo en las medidas que comenzarán a ejecutarse la semana que viene.
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