miércoles, 29 de julio de 2026
 
     
El Dibu, atascado en el barro

Dos vecinos lo rescataron y él les regaló su campera de la AFA.



Tras el Mundial 2026, varios jugadores de la selección argentina aprovecharon el receso para visitar sus ciudades natales antes de regresar a sus clubes europeos. Emiliano Martínez eligió volver a Mar del Plata, su tierra, y lo que parecía una escapada tranquila terminó convirtiéndose en una anécdota que ya recorre todo el país. El arquero campeón del mundo quedó varado con su camioneta en un camino rural de Sierra de los Padres, una localidad serrana ubicada a unos 37 kilómetros de Mar del Plata. Las intensas lluvias habían dejado los senderos en condiciones prácticamente intransitables, y el barro terminó siendo un rival más difícil de superar que cualquier delantero. Todo empezó cuando el Dibu intentó ayudar a un amigo cuya camioneta ya estaba enterrada en el lodo, pero terminó sufriendo el mismo destino. Dos vehículos atrapados, sin salida fácil a la vista. Fue entonces cuando aparecieron los verdaderos héroes de la historia: Leonardo Albarracín y su hijo Ramiro. Padre e hijo habían salido en moto a recorrer la zona justo después de las lluvias, con la curiosidad propia de quien quiere ver cómo quedaron los caminos. A lo lejos divisaron dos camionetas y una figura inusualmente alta. Ramiro fue el primero en reaccionar: le dijo a su padre que esa persona era el Dibu. Leonardo no podía creerlo. Una vez confirmada la identidad del arquero, no dudaron en ponerse a trabajar. Martínez les explicó la situación y les pidió ayuda para soltar las sogas con las que intentaban remolcar los vehículos. Necesitaba un cuchillo para cortar los nudos que no cedían, y Albarracín tenía una navaja encima. Sin pensarlo dos veces, se metió en el barro para intentar soltarlos. La operación de rescate duró más de tres horas, sumó palas, más personas que se fueron acercando a colaborar y hasta un pequeño tractor que el propio futbolista fue a buscar a su campo, que estaba a pocos metros del lugar. Lo que más sorprendió a los rescatistas no fue encontrarse con una figura del fútbol mundial, sino descubrir la calidez y la sencillez del hombre detrás del ídolo. Durante todo ese tiempo, la conversación no giró en torno a los goles, las atajadas ni las conquistas deportivas. Fue un intercambio simple, como el que podría tener cualquier vecino con otro. Leonardo lo resumió de manera contundente: la calidad humana del arquero es impresionante, y en ningún momento se habló del Mundial ni del fútbol. Albarracín también destacó que vivir esa aventura junto a su familia fue algo que jamás hubieran podido planificar y que, de haberlo intentado, nunca habría salido tan bien. Una experiencia única e irrepetible. Cuando todo terminó y los vehículos por fin estaban libres, el Dibu agradeció de manera repetida a quienes lo habían ayudado. Albarracín había llevado consigo una camiseta de la selección, un póster de la recordada atajada ante Kolo Muani en la final del Mundial de Qatar 2022 y algunos marcadores, con la esperanza de conseguir una firma. Pero el desenlace superó ampliamente sus expectativas. Antes de irse, el arquero frenó, se sacó la campera oficial de la selección argentina y se la regaló. En ese momento, el vecino no pudo contenerse y se largó a llorar. El propio Martínez, visiblemente agradecido, miraba a cámara y repetía que lo habían salvado, mientras firmaba autógrafos y se sacaba fotos con sus rescatistas. En uno de los videos que comenzaron a circular, se pudo notar que el dedo anular de su mano derecha estaba doblado, sin apoyar sobre el marcador, una imagen que generó preocupación entre los seguidores.
   
     
 
 
 
 
 
 
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