martes, 25 de agosto de 2026
 
     
El Gobierno preocupado por la caída de imagen

El índice de confianza en el oficialismo acumula una baja del 21% en lo que va del año y el equipo político busca revertir la tendencia.



El termómetro político de la Casa Rosada marcó una nueva temperatura incómoda. El Índice de Confianza en el Gobierno elaborado por una reconocida universidad porteña junto a una consultora especializada volvió a retroceder en julio, después del breve respiro que había ofrecido junio con la única variación positiva del año. El indicador cayó un 6,5% respecto al mes anterior y se ubicó en 1,94 puntos, consolidando una tendencia descendente que ya lleva seis de los siete meses de 2026 en terreno negativo. En términos interanuales, el deterioro alcanza el 21%. La serie mensual del año es elocuente: enero cerró con una baja del 2,8%, febrero del 0,6%, marzo del 3,5%, abril del 12,1% y mayo del 1,6%. El único respiro llegó en junio, con un repunte del 3,9%, pero julio se encargó de borrar esa mejora y retomar la pendiente negativa. La contracción acumulada desde el cierre de 2025 ya supera el 21,5%. Desde el entorno presidencial reconocen la situación sin dramatismos pero sin ignorarla. Fuentes calificadas del oficialismo admitieron que el dato genera preocupación, aunque aclararon que no lo consideran un reflejo absoluto de la realidad sino una señal más dentro de un diagnóstico del que son plenamente conscientes. El vocero presidencial, Adrián Ravier, salió a poner paños fríos durante una conferencia de prensa en la sede del Ejecutivo. Sostuvo que la confianza ciudadana fluctúa naturalmente y que es necesario evaluar tendencias en el mediano y largo plazo. Además, defendió los niveles de imagen del presidente Javier Milei comparándolos con lo que mostraban otros gobiernos a la misma altura de su mandato. Dentro del esquema oficialista hay distintas lecturas. Un sector reconoce que no están logrando instalar en la opinión pública la narrativa de la recuperación económica. Señalan que, si bien existe una percepción positiva respecto a la evolución de la inflación y una confianza general en que los pilares macroeconómicos se mantendrán, esa mejora no se traduce en una sensación concreta de bienestar en los grandes cordones urbanos del país. Esa es, según admiten puertas adentro, la batalla comunicacional que el Gobierno tiene pendiente. Otro sector del oficialismo prefiere cruzar el dato con mediciones históricas. Comparan el índice actual con el que registraba el gobierno anterior a la misma altura y aseguran que Milei lo supera en un 73%. También recuerdan que en septiembre de 2025 el indicador mostraba valores similares a los actuales y que, apenas un mes después, el partido gobernante obtuvo una victoria electoral contundente con 42 puntos y alta penetración territorial en las provincias. Sin embargo, los propios analistas del espacio reconocen que ese antecedente no es replicable. En aquel momento, la proximidad de las elecciones funcionó como un motor que impulsó la confianza hacia arriba: en octubre y noviembre de 2025 el índice había rebotado un 8,1% y un 17,5% respectivamente. Hoy ese catalizador no existe. No hay comicios a la vista que puedan generar un efecto movilizador similar en el corto plazo. Aun así, desde el Gobierno prefieren no anticipar un escenario catastrófico. Plantean que el horizonte más probable es una fase de estabilización o un comportamiento oscilante, con subas y bajas alternadas, que gane tiempo hasta que la reactivación económica se vuelva perceptible para la ciudadanía. Algunos funcionarios también apuntan a factores estacionales: en septiembre de 2024 se había registrado la caída más pronunciada de la gestión, asociada en aquel entonces al veto presidencial sobre la movilidad jubilatoria, y el índice logró recuperarse con posterioridad.
   
     
 
 
 
 
 
 
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