martes, 28 de julio de 2026
 
     
Crisis diplomática entre Argentina y Brasil

Diplomáticos brasileños se reúnen para evaluar el vínculo con Buenos Aires tras los insultos de Milei a Lula y al juez Alexandre de Moraes.



La visita de Javier Milei a Brasil encendió una mecha que todavía sigue quemando. Lo que arrancó como un viaje político terminó desatando una crisis diplomática entre los dos países más grandes de Sudamérica, y este lunes el canciller brasileño Mauro Vieira se juntará con el embajador de su país en Buenos Aires, Julio Bitelli, para evaluar el estado de la relación bilateral y definir los próximos pasos. Lejos de bajar el tono, el presidente argentino profundizó sus críticas contra Luiz Inácio Lula da Silva incluso después de regresar al país, lo que dejó al Gobierno con un conflicto abierto cuyo desenlace todavía no está claro. En la Casa Rosada intentan minimizar el impacto real de la disputa, sobre todo en el plano comercial. Uno de los integrantes de la mesa política del oficialismo señaló que, a su entender, lo diplomático y lo comercial corren por carriles separados en este caso, aunque aclaró que era solo su visión personal. Por ahora, no hubo un análisis formal y amplio de la situación dentro del Gobierno. El origen del conflicto se remonta al sábado, cuando Milei viajó a San Pablo para participar de un acto junto a Flávio Bolsonaro, senador del Partido Liberal e hijo del expresidente Jair Bolsonaro. En ese escenario, el mandatario argentino respaldó públicamente la candidatura presidencial del legislador y advirtió que él era el único capaz de evitar lo que llamó el riesgo Lula, una expresión que el Gobierno suele usar de manera habitual para referirse al kirchnerismo y al supuesto efecto negativo que su eventual retorno generaría en los mercados. En su discurso, Milei fue mucho más allá de la crítica política. Calificó a Lula da Silva de ladrón, basura socialista y presidiario, en alusión a la condena que el mandatario brasileño cumplió años atrás por corrupción durante su primer gobierno. Además, apuntó contra el juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, a quien llamó basura calva. Moraes había resuelto días antes impedirle a Jair Bolsonaro recibir visitas en su domicilio por 30 días, como sanción por haber difundido una carta política a través de su hijo, lo que violó una medida cautelar que le prohíbe comunicarse en redes sociales, incluso por medio de terceros. Bolsonaro cumple arresto domiciliario por su procesamiento en el caso del intento de golpe de Estado. Tanto el gobierno de Lula como el Supremo Tribunal Federal expresaron su malestar por las declaraciones del presidente argentino. Sin embargo, Milei no solo no se retractó sino que en una entrevista radial posterior ratificó cada una de sus palabras y sumó una acusación adicional: sostuvo que Brasil fue responsable de financiar una campaña antiargentina desplegada antes y después de la final del Mundial de fútbol. En Brasilia reconocen que los dichos del mandatario argentino, a pocos meses de un nuevo ciclo electoral en Brasil, generaron un fastidio real en el oficialismo de ese país. La reunión de este lunes entre los diplomáticos será clave para saber si la tensión escala o si ambas partes encuentran algún camino para descomprimir una relación que, por ahora, está al rojo vivo.
   
     
 
 
 
 
 
 
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