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| lunes, 27 de julio de 2026 |
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Crisis diplomática entre Argentina y Brasil
Brasil convocó al embajador argentino tras los insultos de Milei contra Lula y un juez supremo en un acto en San Pablo.
La relación entre Argentina y Brasil atraviesa uno de sus momentos más tensos en décadas. El gobierno encabezado por Luiz Inácio Lula da Silva decidió convocar este domingo al embajador argentino en Brasilia, Guillermo Daniel Raimondi, para exigir explicaciones por los dichos que Javier Milei pronunció durante su visita a San Pablo el sábado anterior. La cancillería brasileña, bajo la conducción de Mauro Vieira, calificó las expresiones del mandatario argentino como impropias e inaceptables para el protocolo diplomático internacional.
Desde el gobierno brasileño sostuvieron que no existen antecedentes de un presidente extranjero que, estando en territorio nacional, haya acumulado semejante cantidad de agresiones contra el jefe de Estado local, las instituciones democráticas, el Poder Judicial y el pueblo brasileño. La declaración oficial marcó la gravedad del episodio y subrayó los 203 años de amistad y cooperación que unen a ambas naciones, destacando además que Brasil es el principal socio comercial de la Argentina.
En paralelo a la convocatoria del embajador Raimondi, Brasilia también ordenó el regreso a consultas de su propio representante diplomático en Buenos Aires, Julio Bitelli, quien retornará a Brasil en las próximas horas. Ambas medidas fueron comunicadas públicamente el mismo domingo y representan una escalada significativa en el conflicto bilateral.
El detonante de la crisis fue la participación de Milei en la convención del Partido Liberal en San Pablo, donde respaldó la candidatura presidencial del senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, de cara a las elecciones del 4 de octubre. Durante un discurso de aproximadamente 25 minutos, el presidente argentino llamó a Lula da Silva ladrón y presidiario, y se refirió a un ministro de la Corte Suprema brasileña con el término basura calva. Además, acusó al gobierno de Lula de generar un clima de inestabilidad fiscal que estaría perjudicando a Brasil.
En Buenos Aires, desde el entorno presidencial reconocen que el vínculo político con Brasil está deteriorado, aunque intentan separar ese plano del comercial. Fuentes de la administración libertaria admitieron que la situación política es crítica, pero descartaron que el conflicto pueda derivar en consecuencias económicas concretas. La postura oficial es que lo diplomático y lo comercial siguen caminos distintos en este caso.
Respecto del futuro del embajador Raimondi en Brasilia, desde la Casa Rosada evitaron dar precisiones y señalaron que por el momento no hay definiciones tomadas. El gobierno de Milei parece estar midiendo el alcance del daño diplomático generado por las declaraciones del presidente, mientras la tensión con el gigante vecino continúa en escalada.
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