lunes, 27 de julio de 2026
 
     
Milei vs. Lula: una grieta de dos años

El choque diplomático entre Argentina y Brasil tiene raíces en la campaña de 2023, cuando Lula apoyó abiertamente a Massa para frenar al libertario.



El retiro del embajador brasileño de Buenos Aires fue la consecuencia más visible de una crisis que no empezó el fin de semana pasado. Cuando Javier Milei viajó a San Pablo para respaldar la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro y desde el escenario atacó duramente a Luiz Inácio Lula da Silva y al ministro del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, el gobierno brasileño respondió con uno de los gestos diplomáticos más contundentes desde que el líder libertario asumió la Casa Rosada. Pero para entender por qué llegó a este punto, hay que remontarse casi tres años atrás. El 28 de agosto de 2023, apenas ocho días después de que Milei sacudiera al sistema político argentino con su victoria en las PASO, Sergio Massa voló a Brasilia para reunirse con Lula en el Palacio del Planalto. No fue una visita de cortesía. Fue una reunión política entre dos dirigentes que compartían un objetivo concreto: evitar que el candidato libertario alcanzara la presidencia argentina. Según quienes participaron de ese encuentro, Lula le dijo a Massa que hiciera lo necesario para ganar, y le recomendó enfocarse en sumar votos antes que en acumular dólares. Alrededor de esa mesa estaban la entonces secretaria de Energía Flavia Royón, hoy senadora por Salta; el secretario de Industria José Ignacio de Mendiguren, a quien Milei llegaría a llamar ladrón en la Sociedad Rural; el secretario de Agricultura Juan José Bahillo, también senador actualmente por Entre Ríos; y el entonces embajador argentino en Brasil, Daniel Scioli, quien hoy ocupa la secretaría de Turismo del propio gobierno de Milei. Aquel encuentro dejó en claro algo que Lula tampoco intentó disimular: había decidido tomar partido en la interna política argentina. Lo expresó tanto en declaraciones públicas como en conversaciones privadas. Con el tiempo, esa intervención se volvió más orgánica. Dirigentes y especialistas vinculados al Partido de los Trabajadores comenzaron a colaborar con el equipo de campaña de Unión por la Patria. Entre ellos se destacó Edinho Silva, uno de los históricos del PT que había sido parte clave del regreso de Lula al poder en 2022, quien se sumó al trabajo estratégico junto al consultor catalán Antoni Gutiérrez-Rubí. Milei no olvidó nada de esto. Durante la campaña y ya como presidente repitió en múltiples ocasiones que dirigentes brasileños ligados al PT estuvieron detrás de las acusaciones más agresivas lanzadas contra él, incluyendo las que involucraban su relación con su hermana Karina y sus perros. En los últimos días volvió sobre ese episodio durante una entrevista radial desde el predio de la Sociedad Rural, con la misma intensidad que tres años atrás. Ese historial no alcanza para explicar cada palabra del discurso del sábado en San Pablo, pero sí ilumina por qué el enfrentamiento con Lula nunca fue una disputa puramente ideológica. Hay una capa personal y política acumulada desde 2023 que convive con las diferencias de visión sobre el rol de la región en el nuevo escenario global y sobre qué modelo de liderazgo debe predominar en América del Sur. Lo que comenzó como una injerencia en una campaña electoral derivó, con el tiempo, en una de las crisis diplomáticas más serias entre Argentina y Brasil en las últimas décadas.
   
     
 
 
 
 
 
 
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