domingo, 26 de julio de 2026
 
     
Milei acusa a Brasil de financiar campaña contra Argentina

El mandatario responsabilizó al gobierno de Lula por solventar ataques mediáticos al país, en plena crisis diplomática entre ambas naciones.



La tensión entre Argentina y Brasil escaló nuevamente este lunes cuando el presidente Javier Milei acusó directamente al gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva de financiar lo que describió como una campaña mediática orquestada contra el país. La declaración llegó pocas horas después de que el gobierno brasileño decidiera llamar a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, en respuesta a los duros dichos de Milei durante un acto partidario celebrado en San Pablo el día anterior. En declaraciones brindadas durante una entrevista radial en el predio de la Sociedad Rural, donde más temprano había participado de la inauguración de la tradicional exposición agropecuaria, Milei sostuvo que su alineamiento con Estados Unidos e Israel convirtió a la Argentina en un blanco político. Afirmó que quienes viven del Estado se encuentran desesperados ante los resultados de su modelo económico y que eso explicaría los ataques que recibe su gestión. Sin pausas, el mandatario fue más lejos y señaló con nombre propio al país vecino: aseguró que el gobierno de Brasil aportó el veinticinco por ciento de los recursos destinados a esa supuesta campaña en su contra. También recordó que asesores brasileños habrían trabajado junto al entonces candidato Sergio Massa durante la campaña presidencial de 2023, con lo que intentó reforzar su argumento sobre una supuesta injerencia extranjera en la política argentina. Milei también retomó sus críticas hacia la justicia brasileña por haberle impedido visitar a su aliado Jair Bolsonaro, quien cumple prisión domiciliaria acusado de intentar un golpe de Estado. El presidente argentino comparó esa situación con la visita que Lula realizó a Cristina Kirchner cuando la expresidenta también se encontraba bajo arresto domiciliario, y cuestionó la diferencia de criterios entre ambos casos. Además de Brasil, Milei extendió sus acusaciones a México y al Partido Demócrata de los Estados Unidos, a quienes identificó como parte de un bloque progresista interesado en que el experimento liberal argentino fracase. Cerró su intervención advirtiendo a la población que se preparen para una oleada de noticias falsas de cara a las próximas elecciones. El origen de la crisis se remonta al sábado, cuando Milei participó en San Pablo de la convención del Partido Liberal para respaldar la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro de cara a los comicios del 4 de octubre. En un discurso de aproximadamente veinticinco minutos, llamó a Lula ladrón, presidiario y basura socialista, y arremetió también contra el magistrado del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, a quien calificó de basura calva. El gobierno brasileño interpretó esas expresiones como una intromisión inaceptable en sus asuntos internos y reaccionó con la convocatoria a consultas del embajador Bitelli, una medida adoptada por el canciller Mauro Vieira que profundizó el deterioro de una relación bilateral que ya venía atravesando serias dificultades, pese a que Brasil sigue siendo el principal socio comercial de la Argentina.
   
     
 
 
 
 
 
 
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