martes, 25 de agosto de 2026
 
     
Argüello: la peor jugada diplomática desde 1983

El veterano diplomático advirtió que el choque con Brasil rompe cuatro décadas de política exterior sostenida por gobiernos de todos los signos.



La escalada de tensión entre Argentina y Brasil, desatada tras las críticas del presidente Javier Milei hacia su par brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y el magistrado Alexandre de Moraes del Supremo Tribunal Federal, derivó en una decisión sin precedentes recientes: el gobierno de Brasilia retiró temporalmente a su embajador en Buenos Aires para consultas. El episodio reavivó el debate sobre hasta dónde puede llegar un mandatario en sus declaraciones públicas antes de dañar los intereses estratégicos del país. Jorge Argüello, uno de los diplomáticos argentinos con mayor experiencia internacional, fue categórico en su evaluación. Para él, lo ocurrido representa la mayor irresponsabilidad en materia de política exterior desde la recuperación de la democracia, hace más de cuatro décadas. Argüello ejerció como embajador ante Estados Unidos, Portugal y las Naciones Unidas, y conoce de cerca los engranajes de la diplomacia regional. El exfuncionario subrayó que el conflicto no puede leerse únicamente como una disputa circunstancial entre dos líderes con visiones políticas opuestas. Lo que está en juego, según su análisis, es un proceso de integración estratégica que arrancó en 1983, cuando Raúl Alfonsín y el entonces presidente brasileño José Sarney decidieron dar vuelta la página de una larga historia de rivalidad y desconfianza mutua entre ambas naciones. Desde ese punto de partida, Argentina y Brasil construyeron durante cuarenta años una relación basada en intereses compartidos y no en coincidencias ideológicas. Esa fue, precisamente, la clave de su durabilidad: el vínculo se mantuvo y se profundizó incluso cuando los gobiernos de turno en uno y otro país tenían orientaciones políticas completamente distintas. Como símbolo concreto de ese nivel de confianza alcanzado, Argüello destacó la existencia de la Agencia Brasileño-Argentina de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares, conocida como ABACC. Este organismo binacional, encargado de verificar el uso exclusivamente pacífico de los materiales nucleares en ambos países, no tiene equivalente en ninguna otra parte del mundo y representa, según el diplomático, uno de los logros más extraordinarios de la cooperación regional. Todo ese andamiaje institucional y político es el que, a criterio de Argüello, aparece hoy en riesgo. La causa es una concepción de la política exterior que prioriza la sintonía ideológica con otros gobiernos por encima de los intereses nacionales de largo plazo. En ese marco, el exembajador cuestionó la estrategia de Milei de alinearse con sectores de la centroderecha latinoamericana bajo una lógica de disputa ideológica continental, una visión que choca de frente con décadas de construcción diplomática paciente y sostenida.
   
     
 
 
 
 
 
 
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