martes, 25 de agosto de 2026
 
     
Senado ignora las PASO y va por otras leyes

Mientras el Gobierno insiste en eliminar las primarias, la Cámara alta se enfoca en el súper RIGI, salud mental y propiedad privada.



La Casa Rosada sigue apostando a la eliminación de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias como uno de sus objetivos políticos centrales, y en los últimos días intensificó las señales públicas en esa dirección mediante acercamientos con distintos gobernadores. Sin embargo, en el Senado de la Nación el tema ni siquiera aparece en las conversaciones de los pasillos. La desconexión entre lo que promueve el Ejecutivo y lo que efectivamente ocurre en la Cámara alta es notoria, y genera rispideces dentro del propio espacio oficialista. En ese contexto, La Libertad Avanza intenta reencauzar la agenda legislativa de cara a agosto y apunta a avanzar con una serie de proyectos que quedaron demorados durante el primer semestre. Entre las prioridades aparecen el denominado súper RIGI y una reforma al sistema de salud mental, dos iniciativas sobre las cuales el oficialismo planea convocar a comisiones durante la semana de receso invernal para comenzar a desbrozar el camino. El súper RIGI busca extender los beneficios fiscales del régimen de incentivos ya vigente hacia inversiones de mayor envergadura, superiores a los mil millones de dólares, orientadas a industrias y tecnologías de frontera. Con el RIGI original ya convertido en ley, el Gobierno estima que contará con el respaldo de la oposición dialoguista en el Senado. La situación en Diputados se presenta algo más ajustada, por lo que Patricia Bullrich, quien conduce las negociaciones del bloque oficialista, deberá mantener el control sobre algunos legisladores con posiciones menos predecibles. En materia de salud mental, las comisiones de Salud y de Legislación General del Senado celebraron tres reuniones entre abril y mayo, aunque sin resultados concretos. La comisión cabecera está presidida por la senadora libertaria por San Luis, Ivanna Arrascaeta. En junio, el Poder Ejecutivo solicitó que el proyecto obtuviera una aprobación unánime, una pretensión que desde el principio fue considerada casi imposible por los propios actores de la negociación. Los intentos de tender puentes con bloques provinciales, peronistas y kirchneristas tuvieron escaso éxito, y el rechazo de varios sectores quedó definido desde el momento en que se conoció el texto. Ante ese panorama, Bullrich y Arrascaeta trabajan para aislar al kirchnerismo y consolidar una mayoría entre el oficialismo y sus aliados dialoguistas. En ese marco, trascendió la existencia de un documento interno que clasifica en catorce puntos los distintos aspectos del proyecto según el grado de acuerdo alcanzado: siete están en verde, cinco en amarillo y dos generan conflicto abierto. Los puntos más resistidos tienen que ver con las obligaciones que recaerían sobre familiares y representantes legales de personas internadas. Por su parte, la ley de propiedad privada volverá al recinto una vez finalizado el receso, con fecha límite el 6 de agosto para reunir los votos necesarios. El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, mantuvo una reunión la semana pasada con la senadora que lleva adelante las negociaciones del texto, y de ese encuentro surgió la posibilidad de elaborar una nueva versión del proyecto, que sería la decimosexta. Si para esa fecha no se consolidan los apoyos suficientes, la iniciativa corre riesgo de caer definitivamente. Más allá de los proyectos puntuales, referentes con experiencia en la dinámica del Senado advierten que los constantes cambios de posición que llegan desde el Ejecutivo sobre lo que negocia el bloque oficialista generan un desgaste creciente. Esa inestabilidad, sumada a las oportunidades desperdiciadas durante el primer semestre, podría erosionar la capacidad del Gobierno para sacar adelante sus iniciativas legislativas justo cuando comienza a pensarse en la campaña de medio término.
   
     
 
 
 
 
 
 
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