martes, 25 de agosto de 2026
 
     
Milei respaldó a Flávio Bolsonaro en Brasil

El presidente argentino atacó duramente a Lula, lo llamó ladrón y presidiario, y tensionó la relación diplomática entre ambos países.



Javier Milei viajó a Brasil para participar de la convención del Partido Liberal y brindó un encendido apoyo a la candidatura presidencial del senador Flávio Bolsonaro, quien fue ungido como el postulante de esa fuerza política de cara a las elecciones del próximo 4 de octubre. En esos comicios, Bolsonaro hijo deberá enfrentarse al actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que busca un cuarto mandato al frente del Ejecutivo brasileño. El mandatario argentino no se guardó nada durante su intervención ante los militantes del Partido Liberal. Sin nombrarlo directamente, utilizó términos como ladrón, presidiario y totalitario para referirse al actual jefe de Estado brasileño. Desde el palacio de gobierno en Brasilia ya habían advertido con anticipación que esperaban que Milei no cruzara ciertos límites en materia de ataques personales, pero la advertencia no tuvo ningún efecto. En uno de los pasajes más contundentes de su alocución, el líder libertario trazó un paralelo entre la situación argentina y la brasileña. Señaló que así como en Argentina existía lo que denominaba el Riesgo Kuka, en Brasil hoy existe el Riesgo Lula, algo que según él se refleja claramente en los mercados financieros. En ese contexto, presentó a Flávio Bolsonaro como la voz de una mayoría silenciosa hastiada de los abusos del poder y le expresó su confianza para frenar lo que calificó como la basura socialista. Otro momento de alto voltaje fue cuando se refirió a la decisión del juez Alexandre de Moraes, que le había impedido hacer una escala en Brasilia para visitar al expresidente Jair Bolsonaro, quien permanece detenido. Con dureza, llamó al magistrado basura calva y denunció que su amigo está injustamente encarcelado. También cuestionó con fuerza la política económica del gobierno brasileño. Sostuvo que Brasil avanza hacia una crisis de deuda porque Lula no realizó el ajuste fiscal que la situación exigía y que, lejos de corregir el rumbo, lo está empeorando con el objetivo de mejorar sus chances electorales. En ese sentido, afirmó que el despilfarro siempre tiene consecuencias y expresó su esperanza de que quien lo generó sea el que lo pague perdiendo en las urnas. Milei cerró su intervención momentos antes de que hablara el propio Flávio Bolsonaro, quien en un guiño simbólico apareció con unas tijeras de gran tamaño, una versión brasileña de la motosierra que el propio Milei usó como símbolo durante su campaña electoral de 2023. El presidente argentino lo despidió con una frase que mezcló referencias a la campaña de Donald Trump con el entusiasmo de quien siente que forma parte de un movimiento continental de derecha. Horas antes del acto, ambos dirigentes se habían reunido en privado y compartieron un breve diálogo que circuló en redes sociales. Milei expresó que fue a acompañar la ola azul y que espera que terminen de pintar el mapa como corresponde, mientras que su interlocutor habló de combatir el terrorismo juntos. La jornada había arrancado temprano en la ciudad de San Pablo, donde el gobernador Tarcísio Gomes de Freitas recibió a Milei en la sede del Ejecutivo provincial con una alfombra azul, en alusión a esa ola de gobiernos de derecha que viene creciendo en América Latina y en contraste con el rojo, color asociado al comunismo según la simbología de estos espacios políticos. En esa ceremonia, el presidente argentino fue distinguido con la Orden de Ipiranga en el grado de Gran Cruz, la máxima condecoración que otorga el estado de San Pablo. A pesar del fervor del acto, las encuestas muestran un panorama complicado para el candidato que Milei apoya. Según un relevamiento reciente, el 55% de los votantes brasileños cree que Lula será reelegido, frente a apenas el 25% que apuesta por una victoria de Flávio Bolsonaro. Entre los votantes independientes, la brecha es igualmente amplia: más de la mitad ve ganador al presidente actual, mientras que solo el 14% confía en el senador.
   
     
 
 
 
 
 
 
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