viernes, 24 de julio de 2026
 
     
El PJ rionegrino va unido con Soria

El peronismo de Río Negro se reunirá el 8 de agosto para lanzar formalmente la candidatura de la intendenta de General Roca a la gobernación.



El peronismo de Río Negro funciona como una rareza dentro del mapa político nacional. Mientras el justicialismo atraviesa tensiones y fracturas en buena parte del país, en esa provincia patagónica se consolida un proceso de unidad que tendrá su momento más visible el próximo 8 de agosto. Ese sábado, las distintas corrientes del espacio peronista confluirán en un acto para respaldar la candidatura de María Emilia Soria a la gobernación provincial. Soria, que actualmente cumple su segundo mandato como intendenta de General Roca —la segunda ciudad más poblada de Río Negro—, cuenta con el consenso interno para encabezar la fórmula del espacio de cara a las elecciones de 2027. Su postulación tiene dos lecturas positivas para el armado nacional: por un lado, representa la unidad en una provincia donde el peronismo lleva décadas sin acceder al gobierno provincial; por otro, la convierte en la primera candidata formal del justicialismo en todo el país para la batalla electoral que se avecina. El último gobernador peronista de Río Negro fue Carlos Soria, quien falleció a los pocos días de haber asumido el cargo. Su lugar fue ocupado por el entonces vicegobernador Alberto Weretilneck, quien continúa al frente de la provincia hasta hoy. Recuperar esa gobernación es el objetivo central que mueve al peronismo rionegrino. El camino hacia esta unidad comenzó a trazarse el año pasado, en la previa de las elecciones legislativas de medio término. El amplio acuerdo que lograron les permitió imponerse con el 30,64% de los votos, convirtiéndose en una de las pocas provincias donde el PJ salió victorioso. Ese resultado fue el punto de partida para construir la candidatura de Soria y mantener el equilibrio entre los distintos sectores internos. Dentro de la estrategia electoral, Soria aspira a que su compañero de fórmula provenga de Bariloche, el distrito con mayor peso electoral de la provincia. Sin embargo, esa definición quedará para más adelante, ya que el lugar podría reservarse para un aliado externo al justicialismo, en función de los acuerdos finales que se alcancen. El peronismo está decidido a construir una coalición amplia para competir con chances reales después de veinte años fuera del poder ejecutivo provincial. El acto de agosto tiene sus antecedentes en una reunión partidaria que originalmente estaba prevista para el 6 de junio, donde iban a tratarse cuestiones internas del partido. La decisión de postergarlo respondió a la voluntad de ampliar la convocatoria y dotarla de un carácter más abiertamente electoral. El objetivo del encuentro es doble: mostrar cohesión interna y sumar a fuerzas del campo popular que no integran el PJ pero que comparten el espacio político, como el Frente Renovador y el Frente Grande, ambos parte de la fórmula legislativa del año pasado. Desde el entorno de la intendenta señalaron que la amenaza de una alianza entre el PRO, el radicalismo y La Libertad Avanza obliga a sumar fuerzas y no desperdiciar energías en disputas internas. En la provincia no existen las PASO, lo que facilita el ordenamiento y el cierre de filas detrás de una sola figura. Por el momento, no hay otro candidato peronista que dispute ese espacio, lo que consolida aún más la posición de Soria. La unidad que muestra el peronismo rionegrino funciona también como una señal hacia la coalición nacional, donde las internas no dan tregua. La lectura es clara: en un escenario electoral complejo como el de 2027, la fragmentación es un lujo que no pueden darse. El acuerdo y la construcción colectiva aparecen como el único camino viable para volver a competir por el poder.
   
     
 
 
 
 
 
 
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