|
 |
| jueves, 23 de julio de 2026 |
|
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
El Ejército suma camiones para radares móviles
La fuerza licitó cuatro vehículos 6x6 para transportar los RMF-200V de INVAP, que se despliegan en 15 minutos y cubren hasta 200 km.
La Argentina avanza en la modernización de su vigilancia aérea con una licitación impulsada por el Ejército para adquirir cuatro camiones tácticos 6x6 destinados al traslado de los radares RMF-200V, fabricados íntegramente por la empresa estatal INVAP. Si bien la compra apunta formalmente a los vehículos, el objetivo de fondo es dotar a las Fuerzas Armadas de una capacidad real de despliegue rápido, que les permita reubicar estos sistemas en distintos puntos del territorio nacional según lo exijan las circunstancias operativas.
La movilidad se convirtió en un factor clave dentro de los esquemas de defensa aérea modernos. A diferencia de las instalaciones fijas, que permanecen en un lugar determinado de manera permanente, los radares tácticos pueden trasladarse en pocas horas para reforzar zonas de interés estratégico o cubrir sectores que de otro modo quedarían desprotegidos. Esta flexibilidad resulta decisiva frente a las amenazas del contexto actual.
El analista especializado en defensa Andrei Serbin Pont fue contundente al explicar por qué la movilidad importa tanto: un radar estático, una vez detectada su posición, se convierte en un blanco fácil. Citó las experiencias recientes de Irán y Ucrania como ejemplos concretos de esa realidad. Un sistema capaz de cambiar de ubicación constantemente reduce de forma significativa esa vulnerabilidad.
Los RMF-200V fueron concebidos precisamente bajo esa premisa. Una vez que los camiones los transportan al punto de operación, el radar puede quedar operativo en aproximadamente 15 minutos, con un alcance máximo cercano a los 200 kilómetros. Dentro de ese radio, el sistema es capaz de detectar un avión de combate a unos 67 kilómetros de distancia y un dron a unos 40 kilómetros, lo que lo convierte en una herramienta especialmente valiosa para reforzar la cobertura en áreas específicas.
El rol de estos equipos no es reemplazar a los grandes radares estratégicos de largo alcance que funcionan de manera continua, sino complementarlos. Serbin Pont lo graficó con claridad: puede haber radares ya instalados en determinadas ubicaciones, como aeropuertos, pero la dinámica operativa puede exigir desplegar rápidamente un equipo en otro punto de valor estratégico. Para eso están pensados los RMF-200V.
Estos radares tácticos se integran al Sistema Nacional de Vigilancia y Control Aeroespacial, conocido como SINVICA, que es el organismo encargado del monitoreo permanente del espacio aéreo argentino. Ese sistema ya cuenta con radares primarios de largo alcance, también desarrollados por INVAP, que detectan aeronaves sin necesidad de que estas emitan señal alguna, obteniendo datos sobre su posición, velocidad, altitud y rumbo. A su vez, los radares secundarios complementan esa información a través del transponder de cada aeronave, y son utilizados tanto para el control del tránsito aéreo civil como para tareas de vigilancia militar.
Los RMF-200V se ubican en un tercer nivel dentro de esa arquitectura. Su valor no pasa por extender el alcance de la red existente, sino por agregar flexibilidad y capacidad de respuesta ante situaciones imprevistas, ejercicios militares o necesidades puntuales de cobertura.
Más allá del impacto en la defensa, el proyecto vuelve a destacar el desarrollo tecnológico soberano de la Argentina. Serbin Pont subrayó que INVAP forma parte de un grupo muy reducido de empresas en el mundo con capacidad para diseñar y fabricar radares de manera integral, desde su concepción hasta su producción final. Son muy pocos los países que logran ese nivel de autonomía tecnológica, y la Argentina es uno de ellos.
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
|