martes, 21 de julio de 2026
 
     
Argentina, herida tras la final

La derrota ante España abre interrogantes sobre el futuro de Scaloni.



El pitazo final en el estadio de Nueva York dejó una imagen difícil de borrar: los jugadores argentinos tirados sobre el césped, sin fuerzas, vaciados. España había sido mejor y se había quedado con la Copa del Mundo gracias a un gol de Ferrán Torres en el tiempo suplementario. El bicampeonato que soñaba un país se esfumó en la gran final. Las lágrimas aparecieron casi de inmediato. Lionel Messi, parado frente a los hinchas argentinos que habían viajado hasta Estados Unidos, dejó caer una lágrima por su mejilla derecha que resumió el sentimiento de millones. Para muchos, este Mundial era su despedida del astro en la cita más importante del fútbol mundial. También lloraron el Dibu Martínez, que había vuelto a tener una actuación monumental bajo los tres palos, y Leandro Paredes, que se cubría el rostro con las manos intentando contener una tristeza que igual se desbordaba. Antes, Paredes había tenido un cruce con el español Eric García que se disolvió rápido gracias a la intervención del propio cuerpo técnico. En el vestuario, la escena no fue muy distinta. El propio entrenador Lionel Scaloni admitió que lloró en la intimidad. Y sus palabras en la conferencia de prensa posterior encendieron todas las alarmas sobre su continuidad al frente del seleccionado. El DT señaló que cumplirá su contrato pero que necesita tiempo para pensar, porque duda de poder volver a construir algo de semejante magnitud. No pudo terminar de hablar: la emoción lo superó y abandonó la sala. Esa declaración generó un impacto inmediato en los pasillos de la Asociación del Fútbol Argentino. Desde adentro de la institución señalan que hay que leer esas palabras en su contexto emocional y que será necesario esperar semanas o incluso meses para tener una definición concreta. Lo que sí es claro es que las autoridades de la AFA, con el presidente Claudio Tapia a la cabeza, harán todo lo posible para retenerlo. El ciclo de Scaloni tiene números y logros que hablan por sí solos. Mientras tanto, el calendario ya tiene fechas concretas que pueden servir de termómetro. Tras la conclusión del Mundial, el organismo que rige el fútbol global modificó el esquema de ventanas internacionales: las de septiembre y octubre se unificaron en un solo bloque de más de dos semanas, del 21 de septiembre al 6 de octubre, durante el cual los seleccionados podrán disputar hasta cuatro partidos amistosos. La otra fecha disponible es del 9 al 17 de noviembre. Esos compromisos serán clave para entender hacia dónde va la Selección y si Messi regresará al país para ponerse la camiseta albiceleste. Hacia adelante, el proceso de renovación es inevitable. Una generación brillante deberá ir cediendo protagonismo a los jugadores que ya asoman o que todavía están por aparecer. En ese sentido, un nombre brilló entre la oscuridad de la derrota: Nico Paz fue el único futbolista que salió rápidamente a hablar en redes sociales. El joven volante expresó su orgullo por representar al país y al grupo humano que conformó este equipo, y cerró con una promesa contundente: darlo todo para que esa copa regrese a la Argentina. Una declaración que suena a relevo generacional y a bandera para lo que viene.
   
     
 
 
 
 
 
 
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