|
 |
| lunes, 20 de julio de 2026 |
|
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
El Gobierno busca vaciar el poder sindical
Sturzenegger impulsa convenios colectivos por empresa para descentralizar la negociación laboral y reducir la influencia de los gremios.
El Ejecutivo nacional avanza con una estrategia silenciosa pero de enorme impacto en el mundo del trabajo: promover que empresas y empleados negocien sus propias condiciones laborales de manera directa, sin pasar por los grandes sindicatos de actividad. La herramienta elegida es la Ley de Modernización Laboral, que habilita y prioriza los convenios colectivos firmados a nivel de empresa por sobre los acuerdos sectoriales que históricamente dominaron el esquema de relaciones laborales en la Argentina.
El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, viene manteniendo encuentros con empresarios de distintos rubros, tanto grandes compañías como pequeñas y medianas empresas, para explicarles las ventajas que ofrece el nuevo marco legal. El mensaje que transmite es claro: las firmas pueden sentarse con sus propios trabajadores y acordar reglas sin necesidad de que intervenga el sindicato de rama. En declaraciones ante un congreso nacional de pymes, el funcionario fue explícito al señalar que los costos laborales reales superan ampliamente lo que el empleado percibe en su bolsillo, y que eliminar intermediarios permitiría redistribuir mejor esa diferencia entre las partes.
Una figura que colabora en estos contactos es la diputada Verónica Razzini, legisladora de La Libertad Avanza con amplia trayectoria en la confrontación con el poder gremial. Razzini fundó y presidió una organización que nucleó a pymes afectadas por bloqueos sindicales, y tuvo participación activa en modificaciones legislativas que penalizan ese tipo de acciones.
El cambio de fondo que introduce la nueva normativa es la inversión de jerarquía entre convenios. Hasta ahora, el acuerdo por actividad funcionaba como piso mínimo que los convenios de empresa solo podían mejorar. Con la reforma, los convenios de ámbito menor prevalecen sobre los sectoriales, incluso cuando resulten menos beneficiosos para el trabajador. Esto es precisamente lo que enciende las alarmas en la CGT, que advierte que la negociación colectiva quedará fragmentada y que el piso histórico de derechos se convertirá en un techo difícil de superar.
Dirigentes de la central obrera ya habían advertido antes de la sanción de la ley que ciertos puntos eran innegociables, entre ellos la prevalencia de los convenios de empresa, porque apuntan directamente a desarticular el modelo sindical argentino tal como fue concebido desde mediados del siglo pasado.
Sin embargo, el camino que tiene por delante el Gobierno no es sencillo. Incluso los convenios de empresa deben ser firmados por sindicatos con personería gremial o por delegados del establecimiento, lo que significa que la estructura sindical tradicional no queda excluida del proceso de manera automática.
Donde sí hay una modificación más profunda es en las condiciones para crear sindicatos de empresa. La nueva ley permite que una organización de ese tipo obtenga personería gremial si logra superar en afiliados cotizantes al sindicato existente durante al menos seis meses consecutivos, aunque ese sindicato sea uno de actividad con décadas de historia. Para que eso ocurra, hacen falta trabajadores dispuestos a organizarse de manera independiente y empresarios que estén dispuestos a acompañar ese proceso con beneficios concretos.
Por ahora, la cautela predomina en el sector privado. Muchas compañías siguen de cerca las posibilidades que abre la legislación, pero temen la reacción de los gremios y eventuales obstáculos judiciales que frenen cualquier intento de avanzar en esa dirección.
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
|