martes, 21 de julio de 2026
 
     
Aliados del Gobierno advierten: 'No se trabaja así'

La nueva postergación de la ley de propiedad privada expuso las grietas internas del oficialismo y el hartazgo de los bloques dialoguistas.



El oficialismo volvió a tropezar en el Senado. La sesión del jueves pasado terminó sin la aprobación de la iniciativa de propiedad privada que impulsa el Ejecutivo, y lo que quedó en evidencia fue algo que venía gestándose desde hace tiempo: los problemas legislativos del Gobierno van mucho más allá de la salida del ex jefe de Gabinete Manuel Adorni. La oposición dialoguista, clave para sostener cualquier proyecto en la Cámara alta, llegó al límite de su paciencia y lo hizo saber sin rodeos. 'No se trabaja así', sentenció uno de los referentes de ese espacio, ya no con tristeza sino con abierta molestia. Desde otro despacho influyente, el mensaje fue aún más contundente: 'Llegamos a casi 15 o 16 versiones del texto para un dictamen que fue firmado en mayo. Había legisladores que avisaron con anticipación que no iban a estar presentes y los votos estaban muy ajustados. Lo sabían todos, incluyendo a Patricia Bullrich. Casi nos hacen pasar vergüenza, y nosotros no somos sus empleados'. La primera señal de que la sesión estaba en riesgo surgió durante la reunión de Labor Parlamentaria, cuando se anunció ese encuentro y otro para el 6 de agosto, una vez que los senadores regresen de un receso que muchos consideran más que merecido tras un primer semestre de intensa actividad. Para esa fecha de agosto se retomará el debate que quedó en cuarto intermedio, única salida que encontró Bullrich para evitar un papelón de proporciones. El jueves no arrancó bien desde el principio. Algunos aliados dialoguistas le sugirieron a la funcionaria que devolviera el proyecto al plenario de comisiones para reescribirlo desde cero. No los escuchó. Mientras tanto, la vicepresidenta Victoria Villarruel estuvo activa enviando mensajes a distintos legisladores para que no avalaran lo que ella describía como una entrega de tierras a extranjeros, en referencia a un capítulo específico del texto. El choque entre Bullrich y Villarruel quedó expuesto ante todos y derivó en algo peor: la filtración de conversaciones privadas entre ambas. En el Senado, casi todos los consultados señalaron al mismo origen sin vacilar. 'Es asqueroso lo que hicieron. Después hablan de instituciones y república', reaccionó un legislador radical. Desde la Casa Rosada observaron la pelea como un espectáculo ajeno, lo cual resultó cuanto menos llamativo dado que se trata de figuras del propio espacio político. También trascendieron críticas encubiertas hacia una de las protagonistas, provenientes del lado de Diputados y vinculadas a un legislador cercano al mileísmo. El nivel de resentimiento interno, según coincidieron varias fuentes, está en un punto elevado. En este clima, traicionar parece tener menos costo que tolerar. 'Una locura lo de estos días', resumió una de las personas consultadas. A todo eso se sumó un episodio bochornoso protagonizado por dos operadores, con componentes de homofobia incluidos y una posible denuncia judicial en camino. Pasada la tormenta del jueves a la noche, los legisladores con más experiencia bajaron el tono y admitieron que el regreso de tres aliados ausentes en agosto alcanzaría para aprobar la ley de propiedad privada. El antecedente no es el mejor, pero el oficialismo mantiene cierto optimismo. Para esa misma sesión del 6 de agosto también se esperaría la aprobación de la llamada ley Hojarasca, que elimina normativas obsoletas. Y ya se piensa en avanzar con un proyecto que penalizaría las falsas denuncias, impulsado por la senadora radical Carolina Losada de Santa Fe, que promete encender otro debate de alto voltaje en el recinto.
   
     
 
 
 
 
 
 
VER ARCHIVO DE NOTAS