lunes, 20 de julio de 2026
 
     
El Mundial le complicó la previa electoral a Milei

El episodio de la bandera de Malvinas generó un conflicto diplomático y dejó al descubierto grietas internas del oficialismo antes del año electoral.



El Gobierno nacional cerró la semana del Mundial enredado en una polémica que él mismo contribuyó a escalar, mostrando una llamativa desconexión con el sentimiento popular y sin advertir a tiempo la magnitud política del momento. Una tela con la inscripción de un reclamo soberano sobre las Islas Malvinas, improvisada como bandera en el vestuario argentino, desató una cadena de errores que terminó salpicando a varios integrantes del gabinete y dejó a Javier Milei navegando en solitario para recomponer su imagen frente a un episodio que no supo manejar. Inglaterra presentó una queja formal ante la FIFA por la bandera exhibida por los jugadores argentinos, y eso obligó al Presidente a hablar directamente con Gianni Infantino para intentar bajar la temperatura diplomática. Milei llegó a calificar de simplemente 'válido' lo que hicieron los futbolistas y aceptó sin mayores reparos que correspondería pagar una multa de 30.000 dólares. Sin embargo, pocas horas después, la administración de Donald Trump salió a respaldar el gesto de la Selección argentina, quitándole dramatismo al asunto bajo el argumento de la libertad de expresión. Ese respaldo llegó a través del funcionario estadounidense que coordinó la organización del torneo, mientras Trump saludaba calurosamente al titular de la Asociación del Fútbol Argentino, Claudio 'Chiqui' Tapia, en uno de los actos de cierre del certamen. La imagen no tardó en circular y fue leída políticamente como un mensaje directo hacia el Presidente argentino. La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, quedó en el centro de las críticas. Tomó el tema de la bandera y lo convirtió en una causa propia, con declaraciones que incomodaron incluso a sus propios compañeros de gabinete. Sus expresiones, que incluyeron términos despectivos y sugerencias para acallar a los hinchas, fueron desautorizadas desde la Casa Rosada. Fuentes del entorno oficial indicaron que la funcionaria 'se fue de boca' y le pidieron que dejara de hablar públicamente del tema. Acto seguido, Monteoliva limitó sus apariciones a informar sobre el operativo de seguridad para la llegada de los campeones al país, una tarea que coordina junto al gobierno porteño pero sin la participación de la provincia de Buenos Aires. La administración de Axel Kicillof mantiene un vínculo directo con Tapia y espera el final del torneo para definir la logística del regreso. El vínculo entre el Gobierno y la AFA quedó dañado. La decisión oficial de apuntar contra Tapia e incluso explorar una posible intervención del organismo rompió los canales formales de diálogo. Quienes lo conocen de cerca sostienen que solo una llamada de Karina Milei podría reencauzar esa relación. La hermana y secretaria general del Presidente se perfila hoy como la figura que define prácticamente todo lo que queda fuera del ámbito económico, y había sido ella quien ofició de nexo antes del quiebre. En el entorno de la entidad futbolística consideran que el oficialismo se dejó arrastrar por la línea dura del PRO de Mauricio Macri en su enfrentamiento con la AFA, lo que terminó distorsionando los vínculos. El contexto mundialista fortaleció la figura de Tapia, a quien desde la AFA describieron como alguien que demostró liderazgo y conducción en un momento de alta exposición. Eso contrasta con la imagen que dejó el Gobierno tras una semana de declaraciones contradictorias y rispideces diplomáticas. Detrás de toda esta reacción errática hay un dato que explica parte de la incomodidad oficial: Milei tiene previsto viajar a Londres en octubre próximo, una visita que ya estaba en agenda y cuya preparación diplomática exige mantener cierto equilibrio con el Reino Unido. La malvinización del partido contra Inglaterra complicó ese escenario y colocó al Presidente en una posición incómoda de la que, según reconocen en su propio espacio, nunca logró salir del todo. Con el Mundial llegando a su fin, la política argentina se apresta a encender los motores electorales. La elección en Marcos Juárez se perfila como un primer ensayo del oficialismo de cara a las legislativas, y los traspiés de esta semana dejaron en evidencia cuán delicado puede ser el equilibrio entre la gestión, la diplomacia y la sintonía con la calle cuando el año electoral ya está a la vuelta de la esquina.
   
     
 
 
 
 
 
 
VER ARCHIVO DE NOTAS