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| domingo, 19 de julio de 2026 |
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Scaloni genera dudas en el último
El DT repartió pecheras ante las cámaras y generó incógnitas sobre el equipo.
Desde Harrison, New Jersey
La tarde arrancó complicada para la selección argentina. Una tormenta eléctrica retrasó casi 45 minutos el inicio de la última práctica antes de la final del Mundial, y cuando el cielo dio un respiro, el plantel salió disparado al campo del Red Bulls Performance Center para aprovechar cada minuto disponible. Los nubarrones seguían ahí, amenazantes, como si quisieran también ellos tener algo que decir antes del partido más importante.
Luego de unos ejercicios de velocidad y movimientos recreativos, los jugadores formaron el clásico rondo alrededor del círculo central. Fue ahí donde Lionel Scaloni protagonizó el momento que generó más preguntas que respuestas. El entrenador agarró 13 pecheras naranjas y empezó a repartirlas caminando despacio por detrás de cada futbolista, como si estuviera midiendo cada gesto.
Las primeras fueron para Giovani Lo Celso, Cristian Romero, Lisandro Martínez, Enzo Fernández, Julián Álvarez, Lionel Messi, Rodrigo De Paul y Nicolás Tagliafico. Scaloni pasó de largo a Nahuel Molina y Facundo Medina, pero le dio una a Giuliano Simeone. Quedaron sin pechera el Flaco López, Nicolás González, Lautaro Martínez y Nico Paz. Gonzalo Montiel sí recibió la suya.
Después de completar la vuelta, el DT volvió al punto de partida y entregó otra pechera a Leandro Paredes, a quien había omitido en el primer recorrido. Luego le tocó el turno a Alexis Mac Allister, que ni siquiera estaba en el círculo cuando arrancó el reparto. Y para cerrar, Thiago Almada también recibió la suya, otro que había quedado inicialmente afuera.
A los 15 minutos, tal como indica el protocolo, la prensa fue retirada del predio. Y la gran pregunta quedó flotando en el aire húmedo de Nueva Jersey: ¿cuánto de lo que mostró Scaloni fue real y cuánto fue teatro para despistar al cuerpo técnico español? Luis de la Fuente y su equipo recién podrán saberlo cuando se confirme la formación, 90 minutos antes del pitazo inicial en el MetLife Stadium.
El contexto le suma complejidad al asunto. El propio Scaloni había manifestado su incomodidad el viernes por la falta de tiempo para trabajar a puertas cerradas. Reconoció que no había podido ensayar variantes ni evaluar posibles cambios para la final. Este entrenamiento del mediodía del sábado era, según sus propias palabras, fundamental.
El DT fue claro sobre la situación del plantel: "Llegamos anoche a las 11 y pico. Nos obligaron a entrenar en un horario que no queríamos. Fue un entrenamiento extraño, rápido, no pudimos probar nada". Y agregó algo que encendió las alarmas: "Hay jugadores que no están al cien por ciento. Veremos cómo llegan para decidir el equipo".
Para colmo de males, cuando los periodistas abandonaban las instalaciones comenzó una llovizna que minutos después se convirtió en un chaparrón breve, aunque no llegó a interrumpir la práctica. El clima, caprichoso e impredecible, pareció querer imitar la incertidumbre que rodea la formación argentina de cara a la gran final del domingo, desde las 16 horas en tiempo argentino.
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