sábado, 18 de julio de 2026
 
     
Asueto por la Selección: lo dirán tras España

El Gobierno espera el resultado del domingo para anunciar si declara feriado, para no presionar al equipo de Scaloni antes de la final.



La Casa Rosada tiene entre manos una decisión que, aunque parece logística, está cargada de sensibilidad política y deportiva: si declarará asueto o feriado el día en que la Selección Argentina regrese al país tras disputar el Mundial de Estados Unidos. La respuesta oficial llegará recién después del partido del domingo contra España. El motivo no es la incertidumbre sobre cuánta gente saldrá a las calles, porque en el Gobierno dan por descontado que la movilización popular será masiva independientemente de lo que ocurra en la cancha. La razón es otra: no quieren incomodar al plantel que dirige Lionel Scaloni. Desde el entorno presidencial admiten que el equipo nacional no desea que se hable de su regreso mientras todavía hay partidos por jugar. La señal que llegó desde suelo norteamericano fue clara: ninguna decisión se discute antes de terminar de competir. El Gobierno lo acata sin chistar. 'No mufemos', repiten los funcionarios en los pasillos de la Casa de Gobierno, conscientes de que cualquier movimiento anticipado podría interpretarse como un mal augurio o, peor aún, como una falta de respeto hacia el grupo. Aun así, y en voz baja, los preparativos ya comenzaron. La ministra de Seguridad encabezó este mediodía una reunión de coordinación en la sede de su cartera junto a representantes de las fuerzas federales, la Casa Militar y el ministerio de Seguridad porteño. El objetivo fue comenzar a trazar el operativo para recibir al seleccionado la semana próxima. La provincia de Buenos Aires también fue convocada al proceso de planificación. El recuerdo del caos que se vivió en 2022, cuando Messi y sus compañeros volvieron con la Copa del Mundo bajo el gobierno de Alberto Fernández, pesa fuerte en quienes deben organizar este regreso. No quieren repetir esa experiencia. El antecedente más reciente que tiene fresco el Gobierno es el domingo pasado, cuando una marea humana comparable a la de una final mundialista desbordó las calles para alentar al equipo antes del cruce con Inglaterra. Eso marca el piso de lo que puede esperarse si Argentina llega a la final o la gana. El presidente Javier Milei viene siendo especialmente cuidadoso en su vínculo con la Selección, consciente de que cualquier traspié puede costarle caro en términos de imagen. En los últimos días tuvo que navegar aguas complicadas cuando los jugadores desplegaron una bandera con el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas tras ganarle a Inglaterra. En entrevistas radiales, Milei diferenció entre funcionarios con responsabilidad institucional y ciudadanos comunes, y aprovechó para cargar contra la vicepresidenta Victoria Villarruel, con quien mantiene una relación abiertamente tensa, por un tuit que publicó antes de ese partido. Otra definición pendiente es si el plantel utilizará las instalaciones de la Casa Rosada, ofrecimiento que el propio Milei realizó en dos oportunidades de manera pública. Pero el Presidente no tiene intención de presionar en ningún sentido. La pelota, también en esto, la tiene el equipo de Scaloni.
   
     
 
 
 
 
 
 
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