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| martes, 25 de agosto de 2026 |
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Macri achicó el Estado: la planta más baja en una década
La gestión porteña suprimió 359 cargos gerenciales y acumula 8.954 puestos menos desde que asumió Jorge Macri, un recorte del 15%.
La Ciudad de Buenos Aires llegó a un hito administrativo: cuenta con la menor cantidad de empleados públicos en diez años. El gobierno de Jorge Macri anunció la eliminación de 359 puestos gerenciales, lo que equivale a más de la quinta parte de toda esa franja jerárquica. Desde que el actual jefe de Gobierno asumió el mando del distrito, la reducción acumulada trepó a 8.954 cargos suprimidos, lo que representa una baja del 15% sobre la dotación total con la que arrancó su gestión.
Desde el Ejecutivo porteño explicaron que la poda no fue caprichosa ni meramente contable. La digitalización masiva de trámites y la automatización de procesos que antes demandaban supervisión presencial y múltiples niveles de gestión dejaron sin razón de ser a una cantidad significativa de esos puestos intermedios. En otras palabras, el rediseño tecnológico del Estado derivó de manera natural en una estructura más delgada y, según sostienen, más eficiente.
El propio Macri salió a defender la medida con énfasis. Sostuvo que alcanzar la planta más baja de la última década no es solo un logro técnico sino una obligación ética frente a los vecinos que financian el Estado con su esfuerzo cotidiano, y lo encuadró dentro de una política más amplia de orden fiscal y administrativo.
En términos presupuestarios, el impacto es concreto. El gasto en sueldos del personal pasó de representar el 44% del presupuesto total de la Ciudad en 2023 al 41% en la actualidad. El nivel actual de la planta empata con el mínimo histórico registrado en 2015, un piso que no se había vuelto a tocar en ninguno de los años intermedios.
Esta última reducción fue la culminación de un proceso gradual. La gestión aplicó una batería de medidas escalonadas: congeló el ingreso de nuevos empleados, impulsó planes de retiro voluntario, revisó las dotaciones por área y puso en marcha un esquema de evaluación de desempeño. Cada decisión aportó su parte a la tendencia descendente sostenida.
En simultáneo, el gobierno avanzó en modernizar los mecanismos de control. Instaló relojes biométricos en más de 1.200 escuelas para registrar la asistencia del personal docente mediante huella digital, sistema que luego se extendió al resto de los edificios administrativos. Para los agentes que trabajan en la vía pública, se implementó la denominada Hoja de Ruta Electrónica, una herramienta que permite registrar la presencia desde el celular.
El manejo de las licencias médicas también fue objeto de intervención. A comienzos de 2025 se puso en marcha un nuevo procedimiento de fiscalización para toda la administración pública porteña. El resultado fue una caída del 28% en la cantidad de días pedidos por ese concepto en comparación con el año anterior, variación que el Ejecutivo atribuye directamente al nuevo esquema de control.
La reforma no se limitó al recorte. También incluyó una apuesta por la capacitación. A lo largo de 2025 y los primeros meses de 2026, más de 15.000 agentes que cumplen funciones en la calle, entre ellos policías, agentes de tránsito, de prevención e inspectores, recibieron formación orientada a mejorar la atención al vecino en el espacio público, con herramientas prácticas para resolver situaciones del día a día.
Con un enfoque complementario, el gobierno lanzó el Programa de Especialistas Profesionales, conocido como PEP, destinado a jerarquizar a los empleados con formación técnica o universitaria dentro del Estado. Al momento del anuncio, 1.326 agentes participaban de la iniciativa, cuyo objetivo es retener y potenciar perfiles profesionales calificados en lugar de perderlos frente al sector privado.
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