jueves, 16 de julio de 2026
 
     
Messi hundió a Inglaterra

La prensa inglesa reconoció el genio del capitán argentino.



Argentina derrotó a Inglaterra por 2 a 1 en Atlanta y se metió en su séptima final mundialista. El protagonista excluyente fue, una vez más, Lionel Messi, quien a sus 39 años demostró que todavía no terminó de asombrar al mundo. El capitán de la Albiceleste entró en escena sobre el final del partido y en apenas seis minutos dio vuelta un marcador adverso con dos asistencias que dejaron sin palabras a propios y extraños. Un reconocido columnista británico publicó un extenso análisis donde intentó explicar el fenómeno Messi. El texto arranca con una pregunta implícita: ¿cómo puede un hombre de casi cuarenta años seguir siendo determinante en un Mundial? La respuesta, según el periodista, está en esa capacidad única del rosarino para leer el juego antes de que ocurra y para aparecer justo cuando el partido lo necesita. El análisis fue duro con los jugadores ingleses. Harry Kane fue descripto como alguien que apenas realizó un trote moderado durante el encuentro, sin peso real en el juego. El único momento de lucidez del conjunto europeo llegó con el gol de Anthony Gordon a los 55 minutos, que puso el 1 a 0 y pareció encaminar la clasificación inglesa. Sin embargo, todo cambió cuando Messi pisó el acelerador. El columnista describió ese instante con una imagen poderosa: el estadio entero pareció girar sobre su eje y concentrarse en esa figura encorvada vestida de azul oscuro que, partiendo de un trote cansino, comenzó a torcer la realidad a su favor. Los defensores ingleses empezaron a perder posiciones, los espacios se abrieron y la energía del encuentro mutó por completo. Primero asistió a Enzo Fernández, cuyo remate decretó el empate a los 84 minutos. Luego, tras un disparo de Alexis Mac Allister que pegó en el palo, Messi recuperó el balón y con su pie derecho, el menos hábil, ejecutó un centro de precisión milimétrica hacia el área. El columnista describió ese pase como alguien que explica con paciencia infinita un problema matemático: claro, simple, inevitable. Lautaro Martínez cabeceó solo y puso el 2 a 1 que selló la clasificación. El periodista señaló que ese desenlace era previsible desde el momento en que Messi comenzó a sentir que los obstáculos se desvanecían y que era la hora de aplicar toda su potencia sobre las jugadas que tenía disponibles. Inglaterra, en cambio, se desorientó por completo y terminó dispersa alrededor de su propio arco, sin capacidad de reacción. El texto cierra con una reflexión sobre la singularidad del astro argentino: incluso en sus jornadas más grises y confusas, Messi siempre termina encontrando el camino. Tiene, según el cronista, una ventaja que ningún otro jugador posee: puede jugar con Messi en cada partido. Esa complicidad consigo mismo, esa capacidad de activarse cuando el momento lo exige, es lo que lo separa del resto y lo convierte en una figura irrepetible del fútbol mundial. Al sonar el silbato final, Messi siguió caminando por el campo, esquivando a sus compañeros tirados en el césped, con los puños apretados hacia el cielo. Una imagen que resume todo.
   
     
 
 
 
 
 
 
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