jueves, 16 de julio de 2026
 
     
Villarruel y Bullrich se cruzaron fuerte por el Senado

La vice intentó frenar la sesión sobre tierras y el chat con la jefa del bloque oficialista derivó en insultos y acusaciones políticas.



La vicepresidenta Victoria Villarruel y la senadora Patricia Bullrich, titular del bloque oficialista en la Cámara alta, protagonizaron un violento cruce por mensajes privados luego de que Villarruel intentara suspender la sesión convocada para debatir el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, también llamada ley de tierras. El intercambio ocurrió el miércoles, se filtró el jueves y volvió a exponer la fractura entre la vicepresidenta y el Gobierno de Javier Milei. El puntapié inicial tuvo un tinte futbolístico. Villarruel abrió la conversación con una referencia al triunfo de la Selección argentina ante Inglaterra, que clasificó al equipo al partido final del Mundial, y preguntó cómo podrían sesionar en ese contexto. Bullrich le respondió que, al contrario, era una buena razón para reunirse y festejar. Sin embargo, la discusión no tardó en dejar atrás la excusa deportiva y entrar de lleno en el verdadero trasfondo: el contenido del proyecto que el oficialismo quería tratar ese mismo día. Villarruel arremetió con dureza contra la iniciativa, en particular contra el capítulo referido a las tierras rurales. Sostuvo que la ley equivalía a entregar el país, tildó de indignante ese apartado específico y acusó al oficialismo de ignorar la integridad territorial argentina. También apuntó contra la situación económica y dijo que el Gobierno parecía vivir en un mundo de fantasía mientras cerraban pequeñas y medianas empresas a diario y buena parte de la población no llegaba a cubrir sus necesidades básicas. En esa línea, afirmó que la intención era rifar la Argentina. Bullrich salió a defender el proyecto con firmeza. Negó que la ley habilitara la venta de tierras a manos extranjeras y sostuvo que el objetivo era impulsar el desarrollo del país. A medida que el tono subía, también escalaron las rispideces personales. En uno de los momentos más tensos, la senadora le sugirió a Villarruel que, si no compartía el rumbo del Gobierno, lo más coherente era que renunciara a su cargo. La respuesta de la vicepresidenta fue contundente: recordó que su legitimidad venía del voto popular, igual que la del presidente, y acusó a Bullrich de defender la ley por pura obsecuencia. A partir de ahí, los reproches se volvieron personales y directos. Villarruel le reprochó haber llegado tarde al espacio político y le pidió que fuera a adular a Karina Milei, secretaria general de la Presidencia. Bullrich le contestó que ese comentario podía marcar el principio y el fin de una carrera política breve. El ida y vuelta cerró con descalificaciones de ambos lados: Villarruel llamó a Bullrich parásito y representante de la casta política, mientras que Bullrich expresó su sorpresa ante lo que consideró una falta de educación. Más allá de los agravios, el episodio dejó en evidencia una diferencia política de fondo. Desde el Ejecutivo rechazaron la lectura de Villarruel y aclararon que la ley no permite que Estados extranjeros adquieran tierras rurales en el país. Por el contrario, según explicaron fuentes gubernamentales, la iniciativa mantiene una prohibición absoluta para ese tipo de operaciones, incorpora un doble mecanismo de control provincial y nacional cuando intervienen empresas con participación estatal extranjera y preserva el régimen especial vigente en las zonas de frontera. El Gobierno considera este proyecto una pieza central de su agenda de reformas y no está dispuesto a frenarlo.
   
     
 
 
 
 
 
 
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