jueves, 16 de julio de 2026
 
     
El Mundial frena la agenda del Gobierno

La Copa del Mundo alteró la dinámica política y legislativa, aunque el oficialismo también encuentra en ella un respiro estratégico.



El Mundial de fútbol que se disputa en Estados Unidos, México y Canadá desde el 11 de junio no solo acapara la atención de millones de argentinos, sino que también reorganizó —y en buena medida paralizó— el funcionamiento político del Gobierno nacional. Dentro de las filas de La Libertad Avanza hay un diagnóstico compartido: cualquier iniciativa que se lance mientras el torneo concentre el interés popular tiene pocas chances de ser notada. Un integrante de la mesa política lo sintetizó sin rodeos antes de la semifinal ante Inglaterra: toda la semana estaba perdida de antemano. Esa lectura no es unánime en cuanto a sus consecuencias. Hay quienes dentro del oficialismo advierten que el cierre de un evento que genera tanto entusiasmo colectivo suele dejar un vacío de ánimo difícil de gestionar. Pero otros desestiman ese riesgo y sostienen que el fútbol no mueve el tablero político. Lo que sí comparten es que el torneo le dio al Ejecutivo un margen para sostener una agenda mínima sin que la calma derive en costos electorales o de imagen. Una fuente cercana al despacho presidencial lo formuló con claridad: el Mundial le permite al Gobierno no hacer nada sin que eso se perciba como inacción. En ese clima, la nueva mesa política volvió a reunirse el martes pasado en las oficinas que antes ocupaba el Ministerio del Interior. El encuentro no arrojó definiciones de peso: apenas se trazaron algunos plazos generales y se repasó el estado de la agenda legislativa pendiente. Una reunión de diagnóstico más que de acción. Las mediciones internas de imagen del presidente Javier Milei muestran una leve recuperación reciente. Quienes siguen esos números atribuyen el repunte a una combinación de factores: la desaceleración de la inflación, la baja del riesgo país, la obtención de mejores tasas de financiamiento, el impacto del caso Adorni y el buen humor social que genera el desempeño de la Selección en el torneo. El Mundial, en ese esquema, aparece como un componente más de una mejora que el oficialismo no quiere desperdiciar. Milei siguió la semifinal ante Inglaterra desde la quinta presidencial de Olivos, acompañado por su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, con quien habitualmente mira los partidos. El asesor presidencial Santiago Caputo, en cambio, eligió quedarse en sus oficinas del Salón Martín Fierro. También estuvieron presentes en Casa Rosada el jefe de Gabinete Diego Santilli y su vice, Ignacio Devitt. El presidente, fanático declarado de Lionel Messi y defensor público de Lionel Scaloni, anticipó que de coronarse Argentina bicampeona abrirá las puertas de la Casa Rosada para festejar junto al plantel y el cuerpo técnico. En el entorno presidencial tampoco descartan decretar un asueto si se concreta el título. Por ahora, esos son escenarios posibles, no decisiones tomadas. Lo que sí es concreto es que, finalizado el torneo, el Poder Ejecutivo tendrá que ponerse en marcha con una agenda legislativa que acumula pendientes. El día después de la semifinal, el oficialismo apuntaba a reunir el quórum necesario para habilitar el debate del proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, una de las cuatro prioridades que Milei fijó ante los legisladores de su espacio. De aprobarse esa norma, quedarán todavía en la lista de reformas comprometidas la modificación del sistema electoral, los cambios en el régimen de Zonas Frías, las reformas en materia de Inocencia Fiscal y la reescritura de la Carta Orgánica del Banco Central. El receso invernal del Congreso marca el horizonte de tiempo disponible, y el Gobierno sabe que deberá ordenar esa hoja de ruta en cuanto el fútbol deje de ocupar el centro de la escena.
   
     
 
 
 
 
 
 
VER ARCHIVO DE NOTAS