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| martes, 25 de agosto de 2026 |
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Kueider, condenado en Paraguay por contrabando
El exsenador entrerriano recibió dos años en suspenso y su pareja, Iara Guinsel, un año y diez meses por intentar ingresar 200 mil dólares sin declarar.
La justicia paraguaya dictó sentencia condenatoria contra el exsenador entrerriano Edgardo Kueider y su actual pareja, Iara Guinsel, quien fuera también su secretaria. El Tribunal especializado en delitos económicos del país vecino los encontró culpables de tentativa de contrabando por haber intentado cruzar la frontera con una mochila que contenía 200 mil dólares en efectivo sin la correspondiente declaración aduanera.
Kueider fue sentenciado a dos años de prisión, mientras que Guinsel recibió una pena de un año y diez meses. En ambos casos, la ejecución de las condenas quedó en suspenso, por lo que ninguno de los dos deberá cumplir tiempo efectivo de cárcel.
El tribunal, integrado por las juezas Elsa García —quien ejerció la presidencia— y Adriana Planás, junto al juez Matías Garcete Pirishi, fundamentó su decisión unánime en distintos elementos probatorios reunidos durante la causa. Entre ellos figuraron documentos del procedimiento aduanero, grabaciones de las cámaras de seguridad del puesto fronterizo y los testimonios de agentes de aduana y efectivos policiales que estuvieron presentes en el momento de la detención.
Según el relato del tribunal, el control al que fue sometido el vehículo —una Chevrolet Trailblazer en la que viajaba la pareja— fue de carácter aleatorio. Ante las preguntas de los funcionarios sobre si transportaban divisas, ninguno de los dos respondió. Cuando el dinero fue hallado en la mochila ubicada en el asiento trasero y se les preguntó si lo habían declarado, tampoco hubo contestación.
La presidenta del tribunal remarcó al momento de leer el fallo que Kueider y Guinsel habían ingresado al país en otras cinco oportunidades anteriores, por lo que conocían perfectamente el procedimiento exigido para transportar sumas superiores a los diez mil dólares.
La defensa había argumentado que el dinero en efectivo no podía ser considerado mercadería en sentido estricto y que, por tanto, el delito de contrabando no era aplicable al caso. El tribunal rechazó esa postura y avaló la interpretación del fiscal Ysrael Villalba, quien había pedido una condena de dos años y dos meses para ambos imputados, apenas por debajo del máximo de dos años y medio previsto para la tentativa de este delito.
En sus fundamentos, los magistrados sostuvieron que los billetes transportados físicamente a través de una frontera constituyen bienes materiales susceptibles de ser individualizados, trasladados, ocultados y decomisados, lo que los encuadra plenamente en la figura legal del contrabando según la legislación paraguaya.
Antes de que el tribunal pasara a deliberar, Kueider tomó la palabra cuando la jueza García le ofreció la posibilidad de dirigirse al cuerpo. A lo largo del juicio había preferido guardar silencio por consejo de sus abogados, pero en esta instancia final decidió hablar. Lejos de reconocer los hechos, insistió con una teoría que apunta a una supuesta conspiración en su contra que involucraría a sectores políticos y judiciales de la Argentina. También calificó el procedimiento aduanero como un error. Al concluir su exposición, pidió una sentencia que, según sus palabras, pudiera limpiar su nombre y honor, que consideró dañados por lo que describió como una acusación falsa iniciada en el país vecino.
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