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| martes, 25 de agosto de 2026 |
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El Gobierno busca aliados en provincias
La Casa Rosada abandonó la estrategia de candidatos propios y negocia acuerdos con gobernadores de cara a 2025 y 2027.
El oficialismo argentino atraviesa un giro estratégico que pocos se animan a reconocer abiertamente: la administración de Javier Milei decidió abandonar su postura de competir en solitario en las provincias y abrió la puerta a negociar alianzas con gobernadores afines, con los ojos puestos tanto en las legislativas de 2025 como en la reelección presidencial de 2027.
El cambio no llegó sin tensiones internas. Hace aproximadamente un año, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, impulsaba la idea de llevar candidatos considerados "puros" a las distintas provincias, con el propósito de fortalecer la identidad y el crecimiento de La Libertad Avanza como fuerza independiente en el interior del país. En la vereda opuesta, el asesor presidencial Santiago Caputo defendía desde temprano la conveniencia de tejer acuerdos con la mayor cantidad posible de representantes provinciales para enfrentar las elecciones legislativas con mejores chances.
Hoy ese debate parece saldado, aunque no sin cicatrices. Desde uno de los sectores internos del oficialismo apuntaron contra Eduardo "Lule" Menem y su primo Martín Menem, a quienes responsabilizan de haber diseñado listas que terminaron complicando el escenario parlamentario. "La realidad se impone", deslizaron desde ese espacio, en una crítica velada a quienes resistieron los acuerdos en su momento.
Desde el entorno de Karina Milei, en cambio, defienden la decisión original. Argumentan que priorizar candidatos propios buscaba evitar que el espacio se convirtiera en un gobierno de coalición, donde otros actores ingresaran a las listas sin ceder nada a cambio. "Varios querían entrar gratis y después nos generaron problemas en el Congreso", señaló uno de los referentes del espacio violeta.
El pragmatismo terminó imponiéndose. En la Casa Rosada tienen en claro que Milei rinde mejor electoralmente en el interior que en el área metropolitana de Buenos Aires, donde sus números rondan el 25 por ciento. Esa lectura empuja a buscar el respaldo de los gobernadores aliados para construir una base más sólida de cara al futuro.
En esa tarea están trabajando dos figuras clave: el jefe de Gabinete, Diego Santilli, con su estilo dialoguista y moderado, y el armador nacional Eduardo "Lule" Menem. El oficialismo, sin embargo, no negocia sin condiciones. Entre los requisitos que exige a los mandatarios provinciales figura el apoyo a su agenda legislativa, y en particular el respaldo a la reforma electoral que el Poder Ejecutivo pretende impulsar. El mensaje es directo: quienes no acompañen ese objetivo quedarán fuera del armado.
En ese marco, el Gobierno también analiza incorporar una variante del sistema de colectora electoral, una propuesta que surgió desde el radicalismo y que permitiría a los gobernadores adherir sus listas de diputados y senadores sin que eso implique ceder el control de los candidatos propios del oficialismo. "Es una salida para que puedan competir junto a nuestras listas, no para entregarles legisladores", explicó un integrante de la mesa política, que prevé reunirse nuevamente en los próximos días.
La intensidad de los acercamientos quedó en evidencia esta semana. Santilli participó de un encuentro con trece gobernadores en Tucumán y luego recibió en Buenos Aires al mandatario puntano Claudio Poggi. Más tarde, Poggi se reunió también con Menem en sus oficinas. Una agenda que habla por sí sola del nuevo rumbo que eligió el Gobierno para llegar, con más aliados y menos purismo, a los cuatro años adicionales que ambiciona para Milei.
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