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| domingo, 12 de julio de 2026 |
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El post-Mundial definirá el tablero político
El Gobierno apuesta a suspender las PASO y avanzar en la reelección de Milei, pero la desconfianza de los gobernadores complica la estrategia.
Con el Mundial de fútbol como telón de fondo, el Gobierno nacional logró recuperar cierto oxígeno político tras meses de turbulencias. La salida de Manuel Adorni de la portavocía había sumergido a la administración de Javier Milei en una de sus peores crisis desde que asumió el poder, pero el clima en Casa Rosada cambió notablemente. Así lo reconoció un integrante del gabinete este viernes, horas antes del partido ante Suiza: el humor interno mejoró y el optimismo volvió a instalarse entre los funcionarios.
En ese contexto, el presidente Milei recuperó el control de la agenda y su imagen se estabilizó en la opinión pública. La maquinaria oficialista está ahora concentrada en dos grandes objetivos: el plan de reelección presidencial y la necesidad de mostrar resultados económicos concretos antes de las elecciones. El ministro de Economía, Luis Caputo, expresó en la última reunión de la mesa política su convicción de que la situación debería mejorar de cara a los comicios, aunque varios indicadores todavía no muestran una recuperación sostenida de la actividad.
Esa reunión, que se extendió por cerca de tres horas, también dejó en evidencia el dominio que ejerce Karina Milei sobre la conducción política del gobierno, el creciente protagonismo de Diego Santilli como operador electoral y la incorporación de Fabián Fernández, un funcionario que llegó de la mano de la Secretaria General con la tarea de ordenar la comunicación con los actores políticos.
Una vez que concluya el Mundial, entre julio y agosto, el Ejecutivo prevé enviar al Congreso un paquete de reformas electorales. La principal apuesta es la suspensión de las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias. La eliminación definitiva quedó descartada, pero la suspensión requiere mayorías especiales y su negociación está lejos de estar resuelta. Santilli lleva adelante conversaciones con gobernadores, representantes del PRO y dirigentes de la UCR, aunque desde esos espacios hay resistencia a cerrar acuerdos antes de tener garantías electorales más claras. En ese marco surgió la posibilidad de habilitar listas colectoras como mecanismo de garantía para los posibles socios. Sin embargo, esa negociación permanecía empantanada este fin de semana, a pesar del entusiasmo que transmitían desde el oficialismo.
Uno de los principales obstáculos es la desconfianza que los gobernadores tienen hacia el gobierno nacional. Los jefes provinciales acumulan fastidio por promesas que no se cumplieron y por el estilo de conducción del Ejecutivo. Un ejemplo ilustrativo ocurrió la noche del miércoles, en la víspera del 9 de Julio: la foto de los 13 mandatarios que acompañaron los festejos no logró disimular las tensiones que persisten bajo la superficie.
En paralelo, el Congreso también tiene en carpeta otros proyectos que sí despiertan el interés directo del Presidente, como la reforma de la carta orgánica del Banco Central, una iniciativa sobre la inviolabilidad de la propiedad privada y el denominado Súper RIGI, que se debate en el Senado y que podría sufrir modificaciones impulsadas por sectores de la industria metalmecánica.
El escenario preelectoral del segundo semestre empezará a tomar forma cuando se apague la fiebre mundialista. Hasta entonces, el Gobierno celebra el respiro político y apuesta a que la economía empiece a dar señales más alentadoras para llegar mejor posicionado a la carrera electoral que se avecina.
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