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| domingo, 12 de julio de 2026 |
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Rebelión empresarial contra el poder de Moyano
Cámaras del transporte de cargas de diez provincias quieren romper con el convenio nacional y negociar por región desde septiembre.
Un movimiento que nació en el interior del país amenaza con sacudir las bases del poder sindical de Hugo Moyano. Cámaras empresariales del transporte automotor de cargas de aproximadamente diez provincias acordaron abandonar el convenio colectivo nacional que regula el sector y reemplazarlo por acuerdos regionales adaptados a la realidad económica de cada zona del país.
El epicentro de esta rebelión está dentro de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas, conocida como FADEEAC, una de las tres cámaras que representan al sector. La movida no solo pone en tensión a esa entidad sino que también desafía el modelo de negociación centralizada que sostiene al Sindicato de Camioneros.
A fines de junio, en Córdoba, los empresarios disidentes delinearon su plan: abandonar el esquema de 50 ítems que establece el convenio colectivo 40/89 y reemplazarlo por un modelo simplificado de apenas 10 puntos, con negociaciones provincia por provincia a partir de septiembre. La condición innegociable es que ningún trabajador vea reducido su salario de bolsillo.
Las provincias que lideran esta iniciativa incluyen San Juan, Mendoza, Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero y Córdoba, entre otras. El objetivo es presentar formalmente esta propuesta de descentralización en la asamblea que FADEEAC tiene prevista para el 21 de este mes en Buenos Aires. La intención inicial es avanzar hacia convenios diferenciados para las regiones Norte, Centro y Sur del país.
Uno de los referentes del sector que impulsa el cambio fue contundente al explicar las razones: hoy todas las empresas pagan sueldos pactados en Buenos Aires, pero muchas operan en provincias que atraviesan crisis económicas profundas, lo que hace imposible sostener esa estructura. Aseguró además que la decisión ya está tomada y que no hay marcha atrás.
FADEEAC es la cámara más antigua del sector, fundada en 1967 y presidida actualmente por Cristian Sanz. Agrupa a 43 entidades de todo el país y representa al 65% de los empresarios del rubro, que trasladan desde productos bancarios y lácteos hasta cargas especiales que requieren ingeniería privada. Sin embargo, en 2019 perdió peso cuando varias cámaras la abandonaron para conformar una nueva federación, un quiebre que muchos en el sector vincularon a una maniobra del Sindicato de Camioneros para fragmentar la representación patronal.
El contexto legal es clave para entender por qué este momento es diferente. La Ley 27.802 de Modernización Laboral eliminó el principio de ultraactividad, lo que obliga a renegociar todos los convenios vigentes. Además, introdujo un cambio de fondo en el orden de prelación: a partir de ahora, los acuerdos de ámbito menor, ya sean regionales o por empresa, pueden prevalecer sobre los convenios de alcance nacional. Y los acuerdos generales no podrán modificar ni condicionar lo que se pacte en ámbito más reducido.
Esta modificación golpea directamente en el corazón del modelo sindical argentino, cuya fortaleza histórica se apoya en la negociación centralizada. Los grandes gremios obtienen del Estado la personería gremial, lo que les da derechos exclusivos: firmar convenios en nombre de todos los trabajadores de su actividad y administrar las obras sociales. Si los convenios regionales o de empresa se generalizan, ese poder se diluye.
El miedo ya se instaló en la CGT, donde los dirigentes más experimentados advierten que si esta lógica se replica en otras actividades, la crisis de representatividad del sindicalismo argentino podría agravarse de manera irreversible. La rebelión de los empresarios del transporte podría ser apenas el primer capítulo de una transformación mucho más profunda en las relaciones laborales del país.
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