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| martes, 25 de agosto de 2026 |
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El secreto emocional de Scaloni
Argentina remontó 0-2 ante Egipto y su DT se quebró de emoción en cancha.
Lionel Scaloni no pudo contenerse. Después de la épica victoria de Argentina ante Egipto por 3 a 2 en Atlanta, el entrenador nacido en Pujato abandonó el campo de juego visiblemente emocionado, casi sin poder articular palabra. En apenas 13 minutos, su equipo había dado vuelta un resultado que parecía imposible de revertir. Eso fue demasiado incluso para él.
Lo que hace especial a este cuerpo técnico no es solo la táctica. Es algo más profundo, más humano. Scaloni construyó un equipo de trabajo integrado por exfutbolistas que entienden desde adentro lo que significa ponerse esa camiseta. Roberto Ayala, Walter Samuel y Pablo Aimar forman parte de ese núcleo, junto con Luis Martín en la preparación física, Matías Manna en el análisis de video y Martín Tocalli como entrenador de arqueros. Juntos conforman el ciclo más exitoso en la historia de la selección mayor argentina, algo que ya nadie discute.
Este Mundial en Norteamérica encontró al equipo lidiando con una cantidad inusual de contratiempos. Nahuel Molina y Gonzalo Montiel llegaron al límite físico. Cuti Romero, Julián Álvarez y el Dibu Martínez también atravesaron momentos de incertidumbre en cuanto a su estado. Y por si fuera poco, el plantel tuvo que acompañar a Lionel Messi cuando se conoció públicamente el delicado estado de salud de su padre. En ese contexto, sostener la unidad del grupo fue un mérito enorme.
El propio Scaloni lo explicó en la conferencia de prensa tras el partido: la táctica y la estrategia son herramientas necesarias, pero sin el componente emocional que mostró el equipo ese día, la eliminación habría sido inevitable. Esa convicción de no rendirse nunca es la marca registrada de este seleccionado.
Quien mejor describe ese clima interno es Rodrigo De Paul, el jugador con más presencias en el ciclo, con 92 partidos disputados. El volante del Inter Miami señaló que Scaloni le enseñó a ver la vida y el fútbol desde otro lugar. Según él, el técnico comprende que detrás de cada futbolista hay una persona con alegrías, problemas y frustraciones, y esa comprensión genera un ambiente donde cada jugador puede rendir al máximo.
Esa filosofía se traduce en gestos concretos: saber cuándo exigir en el entrenamiento y cuándo darle una tarde libre al plantel en plena Copa del Mundo, o sumarse a los asados en la concentración de Kansas City como uno más del grupo. Pequeños detalles que construyen una identidad colectiva difícil de quebrar.
Messi, que tantas veces dijo sentirse cobijado por este equipo, es quizás el testimonio más elocuente de lo que Scaloni edificó. Un grupo que no especula, que no se rinde y que ante Egipto volvió a demostrarlo de la manera más dramática posible.
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