martes, 25 de agosto de 2026
 
     
LLA frena Diputados sin agenda ni proyectos

El oficialismo cerró las comisiones y espera que el Senado actúe primero, mientras el receso escolar desdobla la presencia de los legisladores.



La Cámara de Diputados atraviesa uno de sus momentos de menor actividad en lo que va del año. Las comisiones se constituyeron formalmente pero permanecen sin convocatorias, y todo indica que el trabajo legislativo no retomará un ritmo normal hasta finales de julio, si es que lo hace antes de agosto. La parálisis responde a dos factores que se potencian mutuamente. Por un lado, el bloque oficialista, que conduce las comisiones más importantes, tomó la decisión deliberada de no impulsar ningún tema hasta que la Cámara alta dé el primer paso con las iniciativas enviadas por el Poder Ejecutivo. Por el otro, el receso escolar escalonado en distintas provincias genera un problema logístico real: en distintas semanas de julio, una parte significativa de los diputados está en sus distritos acompañando a sus familias durante las vacaciones de invierno. El calendario del receso es particularmente fragmentado este año. Entre el 6 y el 17 de julio descansan los alumnos de Córdoba, Entre Ríos, Mendoza, San Juan, San Luis y Santa Fe. Una semana después, del 13 al 24, les toca a Catamarca, Chubut, Corrientes, Formosa, Jujuy, La Pampa, La Rioja, Misiones, Neuquén, Río Negro, Salta, Santa Cruz, Tierra del Fuego y Tucumán. Finalmente, del 20 al 31 de julio, la provincia y la ciudad de Buenos Aires, junto a Chaco y Santiago del Estero, completan el ciclo. Esa dispersión hace casi imposible reunir quórum durante varias semanas consecutivas. Lo poco que ocurre en el edificio legislativo son las reuniones de los Grupos Parlamentarios de Amistad, espacios de trabajo protocolar con escaso peso en la agenda real del cuerpo. Mientras tanto, el sector de restauración del Palacio ya instaló andamios en algunos pasillos, aprovechando el silencio institucional. Desde la oposición, algunos legisladores admiten que también pesa el Mundial de Fútbol 2026 en el ánimo general del recinto, aunque ese argumento funciona más como descripción del clima que como explicación estructural del parate. En cuanto a la agenda del Senado, la fecha más probable para un primer movimiento es el 16 de julio. El proyecto que estaría en tabla es el de inviolabilidad de la propiedad privada, que incluye la derogación de las restricciones a la compra de tierras por parte de capitales extranjeros y la creación de un mecanismo acelerado de desalojos. Si los senadores lo aprueban esa semana, el texto llegaría a Diputados hacia el 20 de julio, justo cuando el receso porteño y bonaerense está en su punto más alto. El contraste con meses anteriores es llamativo. La energía que el espacio gobernante desplegaba para mostrar una actividad parlamentaria permanente, asociada al discurso de la transformación profunda del Estado, parece haber cedido paso a una lógica más tradicional: no se mueve una pieza si no hay certeza de que el resultado está asegurado. Según voces cercanas al propio oficialismo, la incorporación de figuras con experiencia en la política tradicional contribuyó a ese cambio de estilo. A eso se suma una restricción interna que condiciona aún más el funcionamiento del bloque gobernante: en una reunión reciente en la Casa de Gobierno, la secretaria general de la Presidencia dejó en claro que los legisladores del espacio no están habilitados para presentar proyectos de manera autónoma. Cualquier iniciativa que un diputado o senador oficialista quiera impulsar debe contar con el visto bueno de la Vicejefatura de Gabinete antes de ingresar al recinto. Esa restricción, sumada al control que el oficialismo ejerce sobre las presidencias de las principales comisiones, deja a la oposición sin margen para construir una agenda alternativa. La única vía disponible para forzar un debate sería a través del recinto, mediante mecanismos de emplazamiento que resultan engorrosos, largos y desgastantes políticamente.
   
     
 
 
 
 
 
 
VER ARCHIVO DE NOTAS