viernes, 10 de julio de 2026
 
     
La gestión emocional de Scaloni

El DT rompió en llanto tras la épica remontada argentina ante Egipto.



Después del triunfo agónico de la selección argentina ante Egipto por 3 a 2 en Atlanta, Lionel Scaloni no pudo disimular lo que sentía. Se quebró frente a los micrófonos en el campo de juego, apenas pudo articular algunas palabras y se fue rumbo al vestuario casi sin poder mirar a la cámara. 'Qué grupo de jugadores', alcanzó a decir antes de alejarse emocionado. La escena resume perfectamente el vínculo que construyó el entrenador nacido en Pujato con su plantel a lo largo de los años. Esa conexión no es casual ni improvisada. Scaloni encabeza un cuerpo técnico formado por exfutbolistas que conocen de cerca lo que se vive dentro de un vestuario: Roberto Ayala, Walter Samuel y Pablo Aimar son sus principales colaboradores, mientras que Luis Martín conduce la preparación física, Matías Manna se encarga del análisis de video y Martín Tocalli trabaja con los arqueros. Juntos construyeron el ciclo más exitoso en la historia de la selección mayor, con una filosofía clara: primero las personas, después los futbolistas. Esa idea no es una frase vacía. Rodrigo De Paul, quien con 92 partidos disputados es el jugador con más presencias en este ciclo, lo explicó con claridad durante la previa al duelo ante Cabo Verde. Según el volante del Inter Miami, Scaloni le enseñó a ver la vida y el fútbol desde una perspectiva diferente. Le hizo entender que los jugadores son ante todo personas, con problemas, alegrías y frustraciones. Y que cuando quien te conduce comprende eso, el grupo se convierte en un lugar mucho más cómodo para crecer y rendir al máximo. Ese ambiente de confianza fue clave durante un Mundial que le exigió al equipo mucho más que talento. Varios jugadores llegaron al límite físico: Nahuel Molina y Gonzalo Montiel, los laterales derechos del equipo, tuvieron que sobreponerse a molestias importantes, al igual que Cristian Romero, Julián Álvarez y el arquero Emiliano Martínez. A eso se sumó la difícil situación personal que vivió Lionel Messi cuando se conoció el estado de salud de su padre, una circunstancia que puso a prueba la cohesión del grupo en el momento más sensible. Scaloni sabe cuándo exigir y cuándo soltar. En plena Copa del Mundo, no dudó en darle una tarde libre al plantel cuando lo consideró necesario, y tampoco faltó a ninguno de los asados organizados en la concentración de Kansas City. Esa capacidad para leer el momento y administrar las energías del grupo es lo que lo distingue como conductor. La remontada ante Egipto, de 0 a 2 a 3 a 2 en apenas trece minutos, fue la demostración más reciente de que este equipo internalizó esa mentalidad. Como dijo el propio Scaloni en la conferencia posterior al partido, la táctica y la estrategia son herramientas importantes, pero sin el espíritu que mostró ese día el equipo habría quedado eliminado. Un plantel que nunca da nada por perdido, y que tiene en su entrenador a su líder más genuino.
   
     
 
 
 
 
 
 
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