martes, 25 de agosto de 2026
 
     
El Ejército renovó su arsenal con tecnología nacional

La fuerza presentó tanques modernizados, drones, vehículos Unimog, armamento y uniformes en el marco de un ambicioso plan de actualización operativa.



El Ejército Argentino dio un paso significativo en su proceso de modernización al exhibir en Boulogne una amplia variedad de equipamiento militar nuevo. La Dirección de Arsenales organizó el evento, donde se pusieron en escena vehículos de combate, sistemas de armas, tecnología aérea no tripulada, simuladores de tiro y nuevas versiones de uniformes. El objetivo central es fortalecer la capacidad operativa y logística de la fuerza en un momento de fuerte apuesta por la actualización tecnológica y la producción nacional. Uno de los puntos más destacados fue la presentación de los primeros 72 vehículos Unimog U 4000, que forman parte de un plan más ambicioso que contempla la incorporación de un total de mil unidades. Junto a ellos, se exhibieron tanques TAM 2C, sometidos a un proceso de modernización realizado en el país con tecnología de origen israelí. También se mostraron vehículos Stryker y Oshkosh, ambos provenientes de los Estados Unidos. A esto se sumó la incorporación de líneas de repuestos, un elemento considerado clave para garantizar el mantenimiento sostenido de toda la flota. El armamento de fabricación nacional tuvo su lugar en la muestra. Se presentó munición de 105 milímetros producida por Fabricaciones Militares, destinada tanto a los tanques TAM como a los cañones SK 105. También se exhibieron escopetas Benelli M3 de procedencia italiana, adquiridas mediante una licitación lanzada el año anterior, y entregadas junto con miras ópticas de origen israelí. En materia de protección personal, se mostraron cascos y porta placas RB4, estos últimos fabricados por la empresa argentina ITP, cuya participación fue valorada como un indicador positivo del desarrollo de la industria de defensa local. La incorporación de drones de distintos tamaños y capacidades representó otra novedad relevante. La fuerza subrayó la importancia de contar con tecnología aérea para operaciones tanto militares como de seguridad interior. Esta necesidad quedó evidenciada durante la denominada Operación Roca, en la que el Ejército debió cubrir zonas donde la Gendarmería no tenía presencia, y donde el uso de drones y armamento menos letal resultó fundamental. Los simuladores de tiro también formaron parte de la exhibición. Su incorporación apunta a reducir los costos del entrenamiento, dado que el uso exclusivo de munición real implica gastos considerablemente más elevados. Esta herramienta permite preparar al personal con mayor frecuencia y eficiencia sin resignar calidad en la instrucción. En cuanto a la indumentaria, el Ejército presentó uniformes con patrón mimético tradicional y una nueva variante en tonos desérticos, una opción que no había sido vista anteriormente en la fuerza. La estandarización busca adaptar el equipamiento a los distintos entornos geográficos del país, dejando atrás patrones de camuflaje más antiguos y específicos. La muestra incluyó además vehículos anfibios ACL 5 y lanchas Land Re, pensados para operaciones en zonas fluviales o ante situaciones de emergencia y desastres naturales. Estos recursos están orientados principalmente a unidades de ingenieros y tareas de asistencia humanitaria. En conjunto, la exhibición refleja una estrategia que combina la adquisición de tecnología extranjera con el impulso a la producción nacional en materia de defensa. La modernización de tanques, la fabricación local de munición y la incorporación de equipamiento de protección fabricado en el país apuntan a construir una fuerza más autónoma, operativa y preparada para los desafíos del presente.
   
     
 
 
 
 
 
 
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