martes, 25 de agosto de 2026
 
     
FIFA respalda los árbitros

Collina defendió las decisiones clave y rechazó los reclamos del equipo africano.



La polémica arbitral volvió a protagonizar los titulares tras el encuentro entre Argentina y Egipto en la presente Copa del Mundo. Los Faraones se quejaron formalmente por dos acciones que consideraron mal interpretadas durante el partido, pero los organismos internacionales salieron al cruce con una defensa cerrada de los jueces. El director de la División de Arbitraje de la FIFA, Pierluigi Collina, brindó declaraciones exclusivas para aclarar cada una de las decisiones controversiales. El italiano, legendario árbitro que dirigió la final mundial de 2002 entre Brasil y Alemania, fue categórico al señalar que tanto el árbitro principal François Letexier como su colega del VAR, Jerome Brisard, actuaron de manera correcta en todo momento. La primera acción que generó malestar en el conjunto africano fue la anulación del gol de Mostafa Ziko. Collina explicó que Marwan Attia pisó claramente a Lisandro Martínez antes de que se consumara la jugada, lo cual constituyó una infracción que el VAR detectó correctamente. Según el protocolo establecido, no existe límite de tiempo ni distancia hacia la portería para intervenir cuando hay una falta que influye en el desarrollo del juego. "Una falta es una falta", sentenciaron desde la FIFA, rechazando cualquier argumento sobre lo "evidente" que pueda parecer. En relación a la segunda acción, Collina se refirió al polémico contacto entre Julián Álvarez y Mohamed Salah en los minutos finales, instantes previos al gol de Enzo Fernández. El directivo aclaró que ambos árbitros consideraron que se trató de un choque normal dentro de la dinámica del fútbol, no de una infracción. Subrayó que cuando un defensor toca primero la pelota y luego hay contacto, esto no constituye una falta sancionable. Desde la FIFA publicaron videos de ambas situaciones para acompañar la explicación, demostrando transparencia en sus decisiones. Collina concluyó sus declaraciones reconociendo que existen componentes subjetivos en algunas determinaciones, pero reafirmó la conformidad de los organismos internacionales con la forma en que se aplicaron estos criterios durante el torneo. Los reclamos formales de Egipto fueron, de esta manera, rechazados de plano por los máximos responsables del arbitraje mundial.
   
     
 
 
 
 
 
 
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