jueves, 9 de julio de 2026
 
     
Cuarenta años sin reservistas: el vacío legal que debilita

Argentina reconoce a los reservistas militares en la ley pero nunca reglamentó su funcionamiento. Un especialista explica las consecuencias de esta omisión de casi



La República Argentina carga con una asignatura pendiente en su sistema de defensa que ya suma cuatro décadas sin resolverse. Aunque la Ley de Defensa Nacional contempla la existencia de ciudadanos reservistas, el país nunca sancionó la normativa complementaria necesaria para establecer el procedimiento de organización y movilización de estos efectivos en caso de emergencia. Andrei Serbin Pont, especialista en cuestiones de seguridad, señaló que este incumplimiento responde a la confluencia de varios factores: falta de voluntad política, trabas administrativas y ausencia de acuerdos sobre una herramienta que resulta fundamental para cualquier Estado moderno. "Es una deuda que lleva ni más ni menos que cuarenta años", resumió el analista, enfatizando que se trata de un problema de naturaleza "burocrática y legislativa" que refleja la escasa prioridad otorgada a decisiones estratégicas para que el Estado pueda resguardar efectivamente la soberanía territorial. El marco jurídico argentino sí reconoce la categoría de reservista. Lo que falta es completar el esquema establecido por la propia Ley de Defensa Nacional. De acuerdo a lo que explicitó Serbin Pont, la legislación vigente prevé que el Consejo de Defensa Nacional promueva una ley específica de movilización que detalle los mecanismos concretos para convocar a estos ciudadanos cuando surja la necesidad. "Eso nunca ocurrió", precisó, y esa falencia impide contar con un sistema institucionalizado para incorporar efectivos adicionales en momentos de crisis. Esta carencia tiene consecuencias directas. Las Fuerzas Armadas carecen de un dispositivo transparente, estable y de fácil acceso para preparar, instruir y poner en movimiento a los reservistas. Actualmente existen agrupaciones de reservistas dispersas en diferentes unidades militares, pero funcionan principalmente gracias al esfuerzo personal de quienes las integran. "Hoy hay unidades de reservistas en diferentes puntos, pero son, en buena parte, a pulmón, por el esfuerzo de los propios reservistas que deciden organizarse y coordinar con el Ejército", describió el especialista. El problema radica en que todo descansa sobre voluntarios sin que medie una política estatal coherente que ordene su ingreso, capacitación y eventual convocatoria. Se trata de una debilidad estructural que contrasta con modelos adoptados por potencias militares en todo el mundo. Serbin Pont subrayó que los cuerpos de reserva constituyen un elemento central en la arquitectura de numerosas Fuerzas Armadas contemporáneas. "Esto existe en un montón de países. No es un invento argentino; al contrario, es la base con la que funcionan muchas fuerzas armadas alrededor del mundo, porque sostener un ejército permanente es caro", explicó. Para ilustrar la efectividad de estos sistemas, recordó el caso de Israel durante la guerra de Yom Kipur, cuando el país movilizó aproximadamente 400.000 ciudadanos en solo 72 horas. Estos efectivos no formaban parte de la estructura militar profesional sino que desempeñaban actividades civiles corrientes hasta que fueron convocados cuando estalló el conflicto. También mencionó el modelo suizo, donde el Estado entrega a los reservistas su uniforme e implementos básicos después de completar el entrenamiento militar obligatorio. De este modo permanecen equipados y disponibles para ser movilizados rápidamente según las exigencias de la situación.
   
     
 
 
 
 
 
 
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