martes, 25 de agosto de 2026
 
     
Diputados aguarda señales de EE.UU. para destrabar el tratado

El proyecto tiene media sanción legislativa pero enfrenta presiones cruzadas. La industria farmacéutica local se opone mientras multinacionales impulsan su aprobación.



El debate sobre la incorporación de Argentina al Tratado de Cooperación en materia de Patentes permanece estancado, pendiente de definiciones que lleguen desde Washington. En tanto, los legisladores nacionales aguardan un pronunciamiento que permita avanzar en la discusión, en un escenario de enfrentamientos entre distintos sectores interesados. Este acuerdo internacional, cuya negociación se arrastra desde hace más de medio siglo, representa uno de los compromisos que nuestro país asumió al rubricar un tratado comercial con la potencia norteamericana. Aunque ya cuenta con aprobación de la Cámara Alta y dictamen favorable de Diputados desde mayo pasado, tanto las investigaciones que llevan adelante las autoridades estadounidenses como la intención de introducir cambios en esta Casa han detenido su avance legislativo. Desde el Ministerio de Desregularización, conducido por Federico Sturzenegger, explicaron que Washington completó sus pesquisas vinculadas a distorsiones comerciales. Como resultado, impuso un arancel del diez por ciento a nuestro país, conforme a lo previamente pactado. Este resultado será publicado en el registro oficial estadounidense durante treinta días para recibir observaciones públicas, con oficialización prevista para fines de agosto e implementación desde inicios del mes siguiente, condicionado a la confirmación del esquema arancelario. Esa resolución norteamericana sería la llave para desbloquear el tratamiento legislativo local. La complicación en el territorio estadounidense radica en disputas legales respecto a facultades presidenciales para fijar aranceles, donde el gobierno Trump ha recibido dos fallos adversos. No obstante, funcionarios locales enfatizan que bajo cualquier resolución jurídica, nuestro país mantendría el diez por ciento, situación más favorable que la de Brasil, que llegó a padecer cincuenta por ciento y ahora enfrenta treinta y siete y medio por ciento. Aunque el dictamen ya lleva firmas, el oficialismo libertario aspira a llevarlo al recinto. Esto se paralizó inicialmente por el proceso estadounidense y luego por complicaciones internas, incluida la amenaza de interpelación al ex jefe de gabinete Manuel Adorni. Se espera que se introduzcan modificaciones antes de la votación. Localmente, el tratado divide aguas. Las corporaciones multinacionales, con AMCHAM como principal exponente, lo respaldan. En cambio, los laboratorios nacionales nucleados en CILFA se resisten. Estos últimos advierte que las consecuencias más significativas alcanzarían especialmente la actividad agropecuaria, por innovaciones en semillas, y la farmacéutica, por nuevos medicamentos. En este enfrentamiento entre presiones internas e internacionales, el dictamen que recolectó cincuenta y siete firmas incorporó una reserva en el capítulo más delicado: el referido a industria farmacéutica. La cuestión central es el rol del Instituto Nacional de Propiedad Industrial. El acuerdo estadounidense margina al organismo local responsable de patentes, asumiendo que la aprobación norteamericana hace innecesaria la evaluación local. Esto preocupa enormemente a fabricantes de medicinas locales, que reclaman mantener la intervención del INPI. La reserva incorporada permite utilizar informes técnicos no obligatorios de organismos extranjeros para analizar medicamentos innovadores. Para CILFA, esto podría significar presión externa en decisiones locales y facilitar aprobación de patentes actualmente rechazadas aquí. Más allá de la urgencia oficial, queda claro que si La Libertad Avanza logra votarlo exitosamente en Diputados, sufrirá enmiendas y deberá retornar al Senado para nueva votación del texto modificado o confirmar la versión original.
   
     
 
 
 
 
 
 
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