sábado, 4 de julio de 2026
 
 
     
Kicillof apuesta al silencio para contener la batalla con

El gobernador bonaerense evita responder los cuestionamientos internos y busca posicionar los ataques kirchneristas como desconectados de los problemas reales.



La estrategia que impulsa Axel Kicillof en estos tiempos de turbulencia peronista es clara: no alimentar la interna con respuestas que amplíen la grieta. "Están hablando solos. Y eso es lo que van a seguir haciendo", fue la síntesis que salió del círculo cercano al mandatario provincial, dirigida sin filtros hacia La Cámpora y el universo cristinista que lo cuestiona. En las últimas semanas los ataques no faltaron. Sergio Berni, ex ministro de Seguridad bonaerense, fustigó públicamente al Gobernador acusándolo de querer construir un "peronismo sin Cristina", de armar un "frente de izquierda progresista y albertista" y de rechazar la representación tradicional del movimiento. Frente a esto, desde el entorno kicillofista optaron por el silencio casi absoluto. Solo Carlos Bianco, jefe de Gabinete, soltó algún comentario aislado. Nada más. La lógica que respalda esta decisión es contundente para quienes rodean a Kicillof. Consideran que cada ataque que no recibe respuesta termina acusando al propio cristinismo de estar más preocupado por luchas de poder que por enfrentar los problemas concretos de la gente. "La línea divisoria es entre los que queremos ganar y los que no se sabe", aseguró un funcionario de rango en La Plata. Esta táctica defensiva se alineó con las indicaciones que Kicillof transmitió en la última reunión del Movimiento Derecho al Futuro. Pidió explícitamente no caer en provocaciones y mantener el foco en la construcción política que desarrollan. El mensaje fue reforzado con cierta dosis de ironía: mientras los Kirchner se alejan, otros espacios políticos comienzan a acercarse. La apuesta real del gobernador es pescar votos fuera del territorio tradicional peronista. Sabe que Cristina Fernández probablemente lance un candidato propio y que la unidad es casi una ilusión. Por eso mira hacia otros sectores, hacia gobernadores, intendentes y dirigentes que no necesariamente provienen del peronismo histórico. Las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) aparecen como una posible solución, aunque incompleta. Podrían legitimar un candidato ganador, pero dejarían heridos y dudas profundas sobre la posibilidad de compartir un futuro gobierno. La erosión en la relación entre Kicillof y los Kirchner es demasiado grande para sellarla con un simple acuerdo pragmático. La ruptura es estructural y el tiempo se agota.
   
     
 
 
 
 
 
 
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