|
 |
| jueves, 2 de julio de 2026 |
|
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
Polémica sobre educación sexual: datos versus cuestionamientos
Funcionaria porteña rechazó críticas a la ESI y presentó estadísticas que muestran reducción de embarazos adolescentes y mayor detección de abusos en escuelas.
La Educación Sexual Integral volvió a ser tema de debate público luego de que Clara Muzzio, vicejefa de Gobierno porteña, cuestionara su efectividad para combatir enfermedades de transmisión sexual. La funcionaria, del PRO, difundió en redes sus dudas sobre el programa y citó el caso de una adolescente diagnosticada con sífilis que aseguraba no haber recibido información sobre la enfermedad durante su paso por la escuela. Además, hizo referencia a datos epidemiológicos que registran un aumento de sífilis entre jóvenes de 20 y 21 años.
Esta posición generó respuestas inmediatas desde diversos sectores, incluso dentro de su propio espacio político. Pilar Molina, secretaria general de Gestión del Ministerio Público Tutelar de la ciudad, salió al cruce de las críticas y defendió la implementación de la ESI como una política pública que trasciende diferencias ideológicas y partidarias.
Molina presentó cifras que respaldan los resultados del programa. Según datos del Ministerio de Salud nacional, los embarazos en menores de 20 años cayeron de forma significativa tras la implementación de la ESI y el programa ENIA. En 2005 se registraban 107.109 embarazos adolescentes, mientras que en 2024 la cifra bajó a 35.292, lo que equivale a una disminución del 67%.
La funcionaria también aportó información sobre el impacto en la detección de abuso infantil. Entre el 70% y el 80% de chicos y chicas de entre 12 y 14 años que pasaron por salas de entrevistas especializadas pudieron identificar y relatar situaciones de abuso gracias a los conocimientos adquiridos a través de la ESI. Molina indicó además que datos actualizados en 2024 muestran que uno de cada cuatro menores elige el ámbito escolar para develar voluntariamente experiencias traumáticas, convirtiendo a la escuela en un espacio de contención y confianza.
Molina aclaró que la ESI no funciona como una materia tradicional, sino que se estructura en cinco ejes temáticos que incluyen cuidado de la salud, afectividad y perspectiva de género. Señaló que el programa posee una profundidad que va más allá de la currícula y negó haber detectado intervenciones sistemáticas de adoctrinamiento, aunque reconoció la posibilidad de casos puntuales.
Según la funcionaria, la resistencia social hacia la ESI obedece principalmente al miedo y al desconocimiento sobre sus contenidos y objetivos. Molina insistió en que la política busca responder a las preocupaciones legítimas de padres, madres y docentes respecto a la infancia y adolescencia.
Junto con la ESI, el Programa Nacional de Prevención del Embarazo No Intencional en la Adolescencia (ENIA) jugó un rol decisivo en la reducción de embarazos. Este programa facilitó el acceso a bienes y servicios relacionados con salud sexual y reproductiva. El ENIA integró iniciativas preexistentes de educación, salud y desarrollo social, coordinando esfuerzos entre niveles nacional, provincial y municipal. Molina recordó que coordinó el ENIA en la provincia de Buenos Aires durante la gestión de María Eugenia Vidal y que contó con apoyo transversal.
La funcionaria expresó preocupación por los cambios recientes. Indicó que durante 2024 y 2025 se produjo un desmantelamiento significativo del programa a nivel nacional, generando respuestas de defensa desde académicos y diversos sectores de la comunidad.
Molina concluyó enfatizando la necesidad de fortalecer y actualizar la ESI para abordar nuevos desafíos sociales y tecnológicos. Consideró que debe ser una herramienta que se revise periódicamente para acompañar la evolución y nuevas realidades que enfrentan niños, niñas y adolescentes en la actualidad.
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
|