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| martes, 25 de agosto de 2026 |
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Martínez rechaza el Super RIGI como "enclave colonial"
El titular del bloque peronista cuestionó la media sanción de la norma por favorecer solo a gigantes tecnológicas e insistió en sospechas de corrupción en el Gobierno.
El diputado santafesino Germán Martínez, que encabeza el bloque de Unión por la Patria en la Cámara Baja, salió al cruce ayer de la aprobación del Super RIGI y lanzó críticas contundentes sobre el alcance real de la norma. En declaraciones a un programa televisivo matutino, el legislador apuntó directamente contra lo que calificó como una estructura de explotación de recursos que solo beneficia a corporaciones tecnológicas foráneas.
Martínez subrayó que los incentivos impositivos que otorga el nuevo régimen no tienen antecedentes en ninguna parte del mundo. Señaló que la reducción de Ganancias del 35% al 15%, sumado a contribuciones patronales del 10% y la posibilidad de resolver conflictos en jurisdicciones extranjeras, configuran un esquema sin comparación global. Para el dirigente peronista, se trata de concesiones desmedidas que garantizan treinta años de condiciones ventajosas para la inversión extranjera.
Desde su perspectiva, el Gobierno carece de un proyecto nacional integral y simplemente reparte beneficios sectoriales para intentar atraer capitales. "No hay un proyecto de país alrededor de Milei. Es una cantidad de premios a distintos sectores corporativos para ver si mueven el amperímetro de inversión que no se mueve", expresó. El diputado cuestionó además dónde quedarían garantizadas las condiciones futuras de jubilados, pequeños industriales y científicos dentro de treinta años bajo este régimen.
Martínez también abordó la paradoja entre los escándalos de corrupción que rodean al oficialismo y la continuidad de su agenda legislativa. Enfatizó que ni siquiera el caso que involucra al jefe de Gabinete logró detener el avance parlamentario. Según su análisis, el Gobierno mantiene coaliciones legislativas mediante presiones ejercidas desde el Poder Ejecutivo sobre las provincias, condicionando la aprobación de proyectos.
Otro punto central de su crítica fue la contradicción entre los objetivos del Super RIGI y las realidades del mercado interno. Citó el caso de Sidersa, la acería ubicada en San Nicolás, que forma parte del régimen pero carece de garantías reales de venta. Martínez denunció que mientras se subsidia un proyecto de acero verde, se le impide simultáneamente que sus insumos se integren como componentes nacionales dentro de los proyectos amparados por el Super RIGI. "Cuando vas en condiciones de mercado, ¿qué hacés con China?", se preguntó retóricamente.
Finalmente, el legislador insistió en que el peronismo mantiene una postura firme de rechazo a estos regímenes con incentivos excesivos. Advirtió además sobre la necesidad de analizar en profundidad los mecanismos de evaluación del RIGI y su potencial corrupción asociada. Para Martínez, la aprobación de esta norma representa un retroceso en términos de soberanía económica y una hipoteca sobre el futuro del país.
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