martes, 23 de junio de 2026
 
 
     
Kirchner reaviva la grieta peronista y complica la unidad

La tensión interna en el justicialismo se agudiza tras el discurso de Máximo Kirchner. Dirigentes bonaerenses descartan un candidato de consenso y ven en las PASO



La tranquilidad que nunca llegó a instalarse dentro del peronismo volvió a quebrarse el pasado sábado. Máximo Kirchner pronunció un discurso que funcionó como gasolina en el fuego de una interna que no deja de arder. Sus críticas directas hacia Axel Kicillof expusieron nuevamente las fracturas de un movimiento político que intenta, sin éxito, mantener una convivencia mínima. El epicentro de la disputa gira alrededor de un gesto que los Kirchner consideran elemental: la visita del gobernador bonaerense a Cristina Fernández de Kirchner en su domicilio de San Isidro. Desde hace ocho meses, Kicillof no concurre a ese departamento donde la ex mandataria cumple su condena en la causa Vialidad. Para el cristinismo, esta ausencia no es un detalle menor sino una falta de reconocimiento político. Desde las filas más cercanas a la expresidenta argumentan que un viaje de sesenta kilómetros desde la gobernación podría desactivar parte de la tensión acumulada. Sostienen que, sin ese gesto de respeto, la interna seguirá enquistada y alejada de los problemas reales de la gente. El cristinismo interpretaría que Kicillof prescinde de Fernández en su proyección presidencial, cuando en realidad los votos que necesita pertenecen a ella, no a él. La postura del ultra kirchnerismo es contundente: si otros dirigentes de envergadura como Sergio Massa, Juan Grabois o Ricardo Quintela concurren regularmente, es inadmisible que el gobernador no lo haga. Esta lógica divide aguas dentro de la coalición peronista y obliga a trazar líneas que complican cualquier construcción común. Facundo Tignanelli, presidente del bloque de diputados peronistas en Buenos Aires, fue explícito al describirlo: cualquier aspirante a liderar en cualquier nivel debe consultar con Cristina porque ella posee la claridad política y las caracterizaciones correctas de la realidad. Teresa García, otra voz relevante del sector, fue contundente: la ausencia de solidaridad hacia Fernández representa un problema grave que impide construir futuro colectivo. Esta disputa pública genera un deterioro profundo en la credibilidad del justicialismo como fuerza política. El debate mediático no gira sobre las urgencias ciudadanas sino sobre la lealtad a una persona, sobre dónde se ubica cada dirigente en la geografía interna. Los días se consumen en esas discusiones estériles. En los despachos del peronismo bonaerense ya descartan la posibilidad de un candidato unitario para 2027. La fragmentación parece inevitable. En ese contexto, dirigentes del sector Federal consideran que las PASO constituyen la única herramienta viable para que el movimiento no termine completamente despedazado en los próximos comicios. Sin ese mecanismo, advierten, la división será irreversible.
   
     
 
 
 
 
 
 
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