martes, 23 de junio de 2026
 
 
     
Sindicatos duros presionan por paro de 36 horas frente a plan

Un sector encabezado por Barrionuevo, UTA y La Fraternidad rechaza las protestas escalonadas y busca una paralización total. El debate se define este jueves en la CGT.



La conducción de la Confederación General del Trabajo se encuentra dividida a la hora de definir la estrategia de confrontación con el Gobierno nacional. Mientras una fracción mayoritaria apunta a implementar un esquema de protestas graduales y por sectores, siguiendo el modelo que Francia utilizó contra la reforma jubilatoria de Emmanuel Macron en 2023, otro grupo de gremios presiona con fuerza para que se resuelva un paro total de 36 horas. Este segundo bloque, liderado por Luis Barrionuevo a través de la conducción de los Gastronómicos, cuenta con el respaldo de dos importantes confederaciones: la Unión Tranviarios Automotor y La Fraternidad. Estos dirigentes sostienen que las medidas escalonadas carecen de efectividad y que la única manera de frenar las políticas del presidente Javier Milei es mediante una paralización completa de actividades. La postura disidente será presentada formalmente este martes en la sede de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos, donde Barrionuevo recibirá a sus aliados, entre ellos Omar Maturano de La Fraternidad y Roberto Fernández de la UTA. Desde este sector advierten que la cúpula cegetista adopta una posición demasiado permisiva con el Ejecutivo nacional, cuando debería aplicar medidas de mayor contundencia. Los argumentos del grupo confrontacionista se refuerzan cuando recuerdan que en el conflicto universitario anterior sí se lograron resultados mediante movilizaciones más agresivas. Consideran que existe un camino probado para presionar al Gobierno y que la CGT debería transitarlo sin dilaciones. Más allá de la discusión sobre la metodología de protesta, este sector también plantea la urgencia de resolver la crisis de las obras sociales sindicales, que atraviesan una situación crítica de financiamiento. Según expresaron dirigentes barrionuevistas, estas instituciones dependen del dinero que aportan los sindicatos para mantenerse operativas, por lo que exigen al Gobierno una solución inmediata. Por su parte, la fracción mayoritaria de la CGT, que mantiene una línea dialoguista, confía en que las protestas sectoriales alternadas tendrán mayor capacidad de presión que un paro aislado. Esta postura fue impulsada desde hace meses por Juan Carlos Schmid de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte y por Juan Pablo Brey de la Asociación Argentina de Aeronavegantes, quienes sostienen que una medida única pierde potencia si no se prolonga en el tiempo. El primer intercambio sobre estas estrategias ocurrió la semana anterior cuando se reunieron representantes de confederaciones de la industria, el transporte, la energía y la alimentación. En esa ocasión emergió incluso una propuesta más extrema: el paro por tiempo indeterminado planteado por Maturano, aunque esa opción no logró consenso suficiente. Los diagnósticos presentados en ese encuentro fueron desalentadores. Múltiples dirigentes describieron con crudeza cómo sus sectores se desmoronan bajo las políticas económicas actuales, algunos utilizando lenguaje dramático sobre la disposición a enfrentar consecuencias legales si es necesario. Este jueves, en la sede de Azopardo 802, el Consejo Directivo cegetista abordará nuevamente la cuestión y definirá el rumbo a seguir. La presión de Barrionuevo y sus aliados por un paro de 36 horas representa un desafío para quienes impulsan un plan más gradual. La resolución que se adopte marcará el pulso real de la CGT frente al Gobierno de Milei.
   
     
 
 
 
 
 
 
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