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| lunes, 22 de junio de 2026 |
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Los argentinos priorizan la economía por sobre nuevas glorias
Una encuesta nacional revela que la mayoría de los ciudadanos no cree que un título mundial en 2026 impactaría en sus decisiones políticas ni modificaría su percepción
Un relevamiento realizado por la consultora Giacobbe & Asociados pone en evidencia un dato que desafía ciertos mitos instalados en el debate público argentino: para la población, los logros deportivos tienen un peso limitado en sus prioridades políticas y económicas.
Según el estudio, el 85,5% de los encuestados considera que si la Selección Argentina conquistara el Mundial 2026, esto no beneficiaría electoralmente al presidente Javier Milei en futuras competencias electorales. Más aún, el 93,4% de los consultados respondió categóricamente que un triunfo deportivo de esa envergadura no modificaría la forma en que emitirán su voto.
El investigador Jorge Giacobbe, responsable del trabajo, manifestó durante una emisión radial que los números son contundentes y contradicen lo que frecuentemente se escucha en conversaciones políticas. Señaló que existe una "fantasía" instalada sobre la capacidad del fútbol para moldear las decisiones electorales, cuando en realidad los datos muestran algo completamente distinto.
Para contextualizar sus hallazgos, Giacobbe comparó estos resultados con mediciones similares realizadas durante el Mundial de Qatar en 2022, cuando Alberto Fernández ejercía la presidencia. En aquel momento también había especulaciones sobre un posible efecto político derivado de la conquista deportiva. Sin embargo, los hechos posteriores no validaron esa hipótesis. El analista también trajo a colación el ejemplo de Brasil, donde la expresidenta Dilma Rousseff enfrentó críticas políticas a pesar de los éxitos deportivos recientes.
Otro aspecto relevante del estudio indagó sobre la capacidad de los grandes eventos deportivos para distraer a la población de sus preocupaciones cotidianas. El 46,9% manifestó que durante el Mundial se distrae momentáneamente pero continúa pensando en los problemas económicos. Aproximadamente el 38% fue más categórico aún, asegurando que no olvida en absoluto sus dificultades. Solo un 15% reconoció que durante la competencia logra olvidarse completamente de sus inquietudes.
Giacobbe sintetizó esta realidad de manera elocuente: cuando termina un partido, la gente debe enfrentarse nuevamente a sus obligaciones cotidianas, como ir al supermercado. Es decir, los problemas estructurales persisten independientemente de los resultados deportivos.
La encuesta presentó además un escenario hipotético que obligaba a los ciudadanos a elegir entre dos futuros alternativos para los próximos cuatro años. Una opción planteaba una mejora sustancial de la economía acompañada de un pobre desempeño deportivo. La alternativa ofrecía un nuevo título mundial pero sin recuperación económica. Los resultados revelaron una sociedad dividida: el 48% optó por la recuperación económica aun con fracaso deportivo, mientras que aproximadamente el 45% prefirió que Argentina volviera a ganar el torneo aunque la economía no mejorara.
Giacobbe señaló que esta pregunta tenía deliberadamente una complejidad exigente, ya que enfrentaba dos aspiraciones profundamente valoradas por la sociedad argentina. Observó además que ese 45% guarda cierta similitud con el porcentaje de votantes que no acompañó a Milei en el balotaje presidencial, aunque aclaró que no puede establecerse una equivalencia exacta entre ambos grupos.
Por último, el estudio consultó si el Mundial 2026 podría servir como oportunidad para generar mayor unidad política. El 71,5% respondió que el torneo carece de relación con cuestiones políticas, mientras que el 27,3% estimó que sí podría representar una chance para acercar posiciones entre distintos sectores.
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