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| lunes, 22 de junio de 2026 |
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Menem selló pacto para frenar la interpelación a Adorni
La Casa Rosada negoció con PRO y radicales para bloquear la sesión. Mientras debate en comisiones, buscan que el tema pierda fuerza antes del receso.
La administración libertaria encontró la fórmula para eludir el embate opositor en torno a Manuel Adorni. En una maniobra legislativa coordinada por Martín Menem, el oficialismo logró consensuar con el PRO y la Unión Cívica Radical que no concurran a la sesión convocada para interpelación, saboteando así el quórum necesario.
La estrategia es simple pero efectiva: habilitar las comisiones pertinentes para que el tema sea debatido en esos ámbitos en lugar del recinto. De esta manera, el Gobierno gana el tiempo que necesita para que la polémica se diluya durante el receso invernal. Fuentes de las tres fuerzas reconocieron el acuerdo, aunque con algunos matices de escepticismo sobre si todos los diputados respetarán la decisión de sus respectivas cúpulas.
Desde el PRO, cercanos a Mauricio Macri admiten que consideran necesario que Adorni renuncie, pero aceptaron la propuesta de debate comisionado como forma de no enfrentar frontalmente con el Gobierno. Los radicales tomaron una postura similar, priorizando mantener negociaciones parlamentarias fluidas.
La jugada tiene un segundo movimiento. El miércoles, cuando se verifique la caída de la sesión por falta de quórum, el oficialismo pretende convocar a sesión ordinaria con una agenda propia que incluya la Súper RIGI y el acuerdo con los acreedores, logrando así avanzar en legislación económica sin las limitaciones que impone la interpelación en el debate legislativo.
La clave operativa descansa en Menem, quien preside las comisiones de Asuntos Constitucionales y de Peticiones y Reglamento, ambas en manos de La Libertad Avanza. Como conductor de estos espacios, el diputado controla los tiempos, la cantidad de participantes y el ritmo de los cuestionamientos, garantizando que nada se acelere ni escape de su manejo.
Hubo advertencias internas sobre posibles fracturas en los bloques del PRO y la UCR, ya que no todos los legisladores son proclives a seguir indicaciones de sus autoridades. Sin embargo, fuentes oficialistas expresaron confianza en que el acuerdo se mantendrá en pie. También existe la posibilidad de que el Senado avance en alguna investigación, lo que aliviaría presión en diputados. El objetivo final es sencillo: que la justicia, no la política, sea quien defina el futuro institucional de Adorni.
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