La despedida a Indio Solari no solo dejó una de las movilizaciones más impactantes de los últimos años, sino que también produjo efectos inesperados en el tablero político del peronismo. La convocatoria, que reunió a cientos de miles de personas en Villa Domínico, obligó a suspender por unas horas las disputas internas y generó una postal de acercamiento entre dirigentes que venían distanciados.
Uno de los hechos más significativos fue el reencuentro entre el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y el diputado nacional Máximo Kirchner, quienes retomaron el contacto luego de siete meses marcados por diferencias políticas y tensiones dentro del espacio.
Desde el entorno del mandatario provincial interpretaron la magnitud de la despedida como una demostración de organización y pertenencia que trasciende lo estrictamente partidario. En ese sentido, Kicillof destacó el carácter popular del homenaje y remarcó la solidaridad expresada por la sociedad durante la jornada.
"La magnitud de lo que ocurrió abre puertas", deslizó el gobernador, en una frase que fue leída en clave política por distintos sectores del peronismo. El mensaje alimentó las especulaciones sobre una posible recomposición interna de cara a los desafíos electorales que se aproximan.
Aunque las diferencias de fondo persisten y la disputa por el liderazgo del espacio sigue vigente, la despedida al Indio Solari dejó una pausa en la confrontación y ofreció una escena poco habitual: la de un peronismo que, al menos por un día, volvió a mostrarse unido ante una expresión popular de enorme dimensión.