Javier Milei evitó confrontar directamente con el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, pero tomó distancia de sus declaraciones sobre el “terrorismo en las redes sociales” y consideró que esa definición resulta exagerada.
El Presidente respondió así a la homilía pronunciada por el arzobispo, quien había llamado a reflexionar sobre la agresividad, la polarización y la falta de empatía en la sociedad. García Cuerva también exhortó a ser solidarios con el dolor ajeno y cuestionó el clima de enfrentamiento permanente.
Sin entrar en una confrontación abierta con la Iglesia, Milei relativizó esas críticas y hasta hizo una interpretación personal de la parábola bíblica del paralítico, utilizada por el religioso durante su mensaje.
Mientras el mandatario buscó mantener un tono moderado, desde el oficialismo hubo respuestas mucho más duras. El diputado libertario Alberto Benegas Lynch acusó al arzobispo de “militar el regreso del peronismo” y cuestionó el posicionamiento de sectores de la Iglesia frente al Gobierno.
El episodio volvió a exponer las tensiones entre parte del oficialismo y referentes eclesiásticos, en medio de un contexto político marcado por la confrontación y el debate sobre el rol del discurso público en redes sociales.