En la antesala de la Marcha Federal Universitaria, el Gobierno salió a cuestionar con dureza la convocatoria y aseguró que está “construida emocionalmente sobre una mentira”. El subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, calificó la protesta como una acción “política” y rechazó que haya existido un recorte en el presupuesto del sector.
Según explicó el funcionario, el conflicto responde a diferencias en la actualización salarial de los docentes, pero no a una reducción de los fondos destinados a las universidades. “No hubo recorte presupuestario, lo que no hay es una actualización salarial en la medida que quieren los sindicatos”, sostuvo.
Álvarez también cuestionó la intervención del Congreso en la discusión, en referencia a la Ley de Financiamiento Universitario. “Es la única paritaria que fue aprobada por ley. Es algo único en la jurisprudencia. No vi que votaran una ley para actualizar los salarios de panaderos o carpinteros”, señaló.
Las declaraciones se dan en un clima de creciente tensión entre el Gobierno, las universidades y los gremios docentes, que denuncian un deterioro del sistema por falta de recursos. La movilización buscará visibilizar esos reclamos, mientras el oficialismo intenta deslegitimar la protesta y sostener su postura sobre el ordenamiento del gasto público.