El ministro de Salud, Mario Lugones, reconoció la fuerte presión que enfrenta el PAMI y aseguró que la obra social de los jubilados atraviesa una situación crítica. “Tiene una carga muy grande”, afirmó, al detallar que el sistema cuenta con cerca de un millón de afiliados mayores de 80 años y unos seis mil que superan los 100, lo que incrementa significativamente los costos de atención.
Las declaraciones se dan en medio de un conflicto abierto con médicos y prestadores, que realizaron medidas de fuerza en rechazo a recortes en sus ingresos. El malestar se profundiza por una deuda acumulada que ronda los 500 mil millones de pesos, lo que pone en tensión el funcionamiento del sistema.
Desde el Gobierno confirmaron que el Ministerio de Economía comenzó a regularizar pagos atrasados, en paralelo a la implementación de un plan de emergencia para recomponer las finanzas del organismo. El esquema incluye recortes de gastos y restricciones presupuestarias, con el objetivo de ordenar las cuentas y garantizar la sustentabilidad del PAMI.
Lugones también planteó la necesidad de trabajar en políticas de prevención a largo plazo, con foco en la población más joven, para reducir la carga futura sobre el sistema de salud. En ese sentido, vinculó la crisis actual con problemas estructurales acumulados durante años.
En paralelo, el ministro se refirió a la situación de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), que atraviesa un proceso de reformulación, en línea con la estrategia oficial de revisar el funcionamiento de organismos vinculados a la asistencia social.
El escenario combina alta demanda, déficit financiero y conflictividad con los prestadores, lo que obliga al Gobierno a equilibrar el ajuste con la continuidad de las prestaciones en uno de los sistemas más sensibles del Estado.