lunes, 6 de abril de 2026
 
 
     
Caputo tomó el control tras la “operación rusa” contra Milei

El asesor rediseñó la estrategia oficial, endureció el discurso contra el periodismo y dejó al descubierto tensiones internas en el Gobierno.



Santiago Caputo quedó al frente de la estrategia del Gobierno tras la presunta campaña de desinformación atribuida a actores rusos que buscó impactar en la imagen de Javier Milei. Desde la Casa Rosada aseguran que, a partir de ese episodio, se produjo un giro en la dinámica comunicacional: el oficialismo pasó de una postura defensiva a un esquema de confrontación directa, especialmente contra sectores del periodismo.

El cambio incluyó una mayor coordinación política y discursiva, con el objetivo de ordenar el mensaje y cerrar filas en torno al Presidente. En ese marco, la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) recordó que ya había detectado previamente redes de desinformación operando en el país, lo que reforzó la hipótesis oficial sobre la injerencia externa.

Sin embargo, el movimiento también dejó expuestas tensiones dentro del propio Gobierno. La centralidad de Caputo en la toma de decisiones generó ruido en algunos sectores, en medio de una interna que atraviesa tanto la estrategia política como la relación con aliados clave. El respaldo explícito de Milei al asesor funcionó como señal de autoridad, pero no logró disipar del todo las diferencias.

En paralelo, el oficialismo avanza en conversaciones con gobernadores para asegurar apoyos en temas sensibles, como la futura composición de la Corte Suprema. Ese frente, junto con la ofensiva comunicacional, forma parte de un esquema más amplio para consolidar poder en un contexto atravesado por conflictos políticos y presión mediática.

El episodio marca un punto de inflexión en la lógica de gestión: el Gobierno no solo busca defenderse de los ataques, sino también disputar el terreno público con una estrategia más agresiva y centralizada.

 
 

   
     
 
 
 
 
 
 
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