Axel Kicillof encabezó un encuentro con intendentes bonaerenses para analizar el impacto económico de las medidas del Gobierno nacional y reforzar su posicionamiento frente al recorte de fondos. Sin embargo, la convocatoria dejó al descubierto tensiones internas dentro del peronismo: hubo faltazos relevantes de dirigentes de La Cámpora, del Frente Renovador y también del PRO, que optó por no participar.
Durante la reunión, el gobernador y su equipo expusieron datos técnicos sobre la caída de ingresos en la provincia y sus efectos en la actividad comercial e industrial. El objetivo fue unificar un diagnóstico crítico sobre la política económica de Javier Milei y construir volumen político en el territorio bonaerense.
No obstante, la foto del encuentro quedó lejos de ser contundente. De los 135 intendentes de la provincia, asistieron apenas 62, lo que reflejó la fragmentación del espacio opositor y las dificultades para consolidar una estrategia común.
Las ausencias de sectores clave del peronismo encendieron alertas en el entorno de Kicillof, que busca posicionarse como una de las principales figuras del espacio de cara a las elecciones presidenciales de 2027. La falta de alineamiento pleno expone las disputas internas y las diferencias sobre el rumbo político.
Por fuera del peronismo, el radicalismo envió una delegación que aprovechó el encuentro para plantear reclamos concretos vinculados a la gestión provincial, especialmente en áreas sensibles como seguridad y financiamiento municipal.
El encuentro, pensado como una demostración de fuerza política frente al Gobierno nacional, terminó mostrando un escenario más complejo: un peronismo con dificultades para ordenarse y un mapa político bonaerense atravesado por tensiones, ausencias y reacomodamientos.