En un encuentro reservado que sorprendió incluso dentro del propio Ministerio de Defensa, el titular de esa cartera, general Carlos Presti, recibió al principal asesor presidencial, Santiago Caputo. La reunión, inusual por el perfil técnico y reservado del ministro, giró en torno a dos temas que podrían marcar un giro en la política de Defensa nacional: la reestructuración del sistema de inteligencia y la inminente disolución de la obra social de las Fuerzas Armadas (IOSFA).
Según pudo reconstruirse, Caputo y Presti discutieron el contenido de un decreto que está próximo a ser publicado, por el cual se disolverá la IOSFA para dar lugar a dos nuevas estructuras de cobertura médica: una para personal en actividad y otra para retirados. La medida busca responder a una crisis crónica de financiamiento y prestación, y a la presión de las cúpulas militares por una solución “profesional y eficiente” para sus cuadros.
Además, se abordó el proyecto de reforma del Sistema de Inteligencia Nacional, impulsado por la Casa Rosada a través de un Decreto de Necesidad y Urgencia. Esta nueva normativa —ya girada al Congreso— otorga más facultades a los organismos de inteligencia, en particular a la ex SIDE, y amplía el alcance de sus funciones, con acceso a nuevas herramientas operativas y atribuciones legales para intervenir en casos de seguridad interior. La medida generó fuerte rechazo en parte de la oposición y sectores de derechos humanos, que acusan al Gobierno de querer “militarizar el espionaje”.
Aunque la visita de Caputo al edificio Libertador despertó especulaciones sobre posibles tensiones entre el Presidente y su ministro, fuentes oficiales aseguran que la relación entre ambos es “muy fluida” y que el objetivo del encuentro fue exclusivamente técnico y operativo. “Caputo está metido de lleno en la implementación de las reformas estratégicas. Defensa no está exenta”, señaló un funcionario cercano al asesor.
La visita fue, además, una señal del peso que ha adquirido Caputo dentro del Gabinete. Si bien no tiene un cargo formal de ministro, su influencia en decisiones clave es notoria, y su aparición en las discusiones de seguridad y defensa confirma que su rol excede ampliamente la comunicación presidencial.