viernes, 23 de enero de 2026
 
 
     
Milei no incluyó el DNU de la SIDE en extraordinarias

El Decreto que modifica la Ley de Inteligencia no está en el temario de sesiones extraordinarias, y eso encendió una nueva controversia entre el Ejecutivo y la oposición.



El presidente Javier Milei decidió no incluir en el temario de sesiones extraordinarias el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que modifica la Ley de Inteligencia Nacional. La omisión no pasó desapercibida en el Congreso y ya abrió un fuerte debate institucional: ¿puede el Poder Legislativo tratar un DNU si no fue expresamente convocado por el Ejecutivo?

Según el artículo 99, inciso 9 de la Constitución, durante el período de sesiones extraordinarias solo se pueden tratar los temas propuestos por el Presidente. Sin embargo, la Ley 26.122, que regula el trámite de los DNU, establece que la Comisión Bicameral Permanente puede sesionar aún durante el receso parlamentario. La contradicción entre ambas normativas encendió una discusión jurídica que tendrá, además, implicancias políticas profundas.

El Gobierno ya envió el DNU al Congreso, lo que activa el procedimiento parlamentario para su tratamiento. La oposición busca rechazarlo, argumentando que vulnera principios básicos del sistema democrático al otorgar a los servicios de inteligencia funciones que podrían asimilarse a tareas policiales, como la aprehensión de personas. Esa cláusula, señalan desde distintos bloques, representa un grave retroceso en materia de derechos y libertades individuales.

Desde el oficialismo, en cambio, insisten en que el Congreso no puede abordar el DNU en este período, ya que no fue incluido en el decreto de convocatoria presidencial. Se trata, en los hechos, de una jugada para evitar un posible revés legislativo. Mientras tanto, varios legisladores ya han presentado proyectos para declarar la nulidad del decreto, entre ellos integrantes de Unión por la Patria, la UCR y otros espacios.

La puja por el DNU de la SIDE no solo será jurídica: también pondrá a prueba la capacidad de la oposición para coordinarse frente a un texto que pone en tensión el equilibrio entre inteligencia, justicia y seguridad. En el medio, queda expuesta una vez más la fragilidad institucional que atraviesa el Congreso, entre las urgencias del Ejecutivo y la resistencia de una oposición fragmentada pero cada vez más activa.


   
     
 
 
 
 
 
 
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